12 febrero 2017

HIPOCRESIA Y FALSOS ESCRÚPOLOS


Arq. Vicente Vargas Ludeña
Estimado  amigo: La ética es una categoría con vida propia. Sin ella el ser y la sociedad no tendrían objeto, y sus vidas serían semejante a la manada, dominados y guiados por el macho alfa.
 La moral es la extensión universal de la ética, indispensable para poder convivir armónicamente. –mors more, igual costumbre del latín-. La ética y la política son dos líneas paralelas, semejantes a las líneas del tren, en las mismas rielan los vagones que cargan los valores fundamentales hacia el infinito destino de la humanidad: la dicha, la felicidad, el disfrute; y sus contradicciones.
La organización de la sociedad, para su convivencia firma un Contrato Social –Rousseau-. Para cumplir las partes ese contrato, se constituye un Estado. El Estado somos todos. En la compleja y heterogénea pirámide social existe una eterna y encarnizada lucha de clases, independiente de la voluntad de los individuos. Por eso, en la pirámide, cabe todo. Desde el poder político, y los otros poderes fácticos históricamente ejercidos por las oligarquías, la plutocracia, y también por las divinidades. En la base de la pirámide se encuentra,  el más espeso y grueso estrato: la masa humana, los desterrados del bienestar, la muchedumbre informe que busca un lugar en su mundo y una explicación existencial.
La corrupción es la destrucción de las normas éticas y morales. Se puede ser corrupto de muchas y variadas maneras. Pero el leitmotiv que te atrae,   atrapa angustiosamente y sacude tus escrúpulos: es la corrupción en el Gobierno de Rafael Correa. La descomposición moral del pasado no te inmuta, por eso defiendes con ardor a los social cristianos y todo lo que se les parezca. Cuando te pregunté qué gobierno en los últimos cuarenta años era para ti el más relevante, tu respuesta fue: León Febres Cordero, porque había derrotado a la guerrilla Alfaro  Vive Carajo; el otro prohombre de gobernante para ti es: Yerovi Indaburu. Esa percepción del poder político te ubica sin ambages, en un reaccionario que pisa la línea “facha”. La corrupción es despreciable en cualquier lugar y con cualquier protagonista, porque ofende a la sociedad, al individuo lo desmoraliza, maldice el horizonte de esperanzas.
En el Gobierno de Rafael Correa no ha escapado de esta plaga mundial, pero también, muy hispanoamericana. No justifico en absoluto el miasma que han excretado diversos grupos del gobierno. Los desprecio. Pero resulta muy singular el fenómeno que ha envuelto en estos últimos tiempos al mundo con la campaña anticorrupción, y que sea el País más corrupto y asesino del mundo: Estados Unidos; y se convierta en el campeón de la honestidad y el respeto de lo humano. Desde el Departamento de Estado, de la CIA y otros voceros salgan a combatir   ejércitos de ángeles y arcángeles con sus flamígeras espadas y destruir, decapitar a los corruptos de estos pueblos. El corrupto existe porque hay un corruptor. ¿Cuál es la meca y destino de los ladrones universales? Miami y otras ciudades del “american wife of life”.
Tu postura ética y política es hipócrita, y tus escrúpulos morales los guardas en el ropero para poder salir a exhibir tus sentimientos incorruptibles, a prontuariados y delincuentes confesos como soporte de tu desvalidez argumental. Es la misma ofensa del muchacho que en la pelea callejera endilga al otro: “tú serás más ladrón”.
Julio Cesar, esa conducta no refuerza tu solidez moral. Te conviertes en socio de las narrativas de la pandilla de malandros que te ayudan a “indignarte”.
Te pregunto ¿En la escala social, quienes son los ladrones perennes e insignes en el Ecuador? ¿Son los desclasados, los pobres, los ladrones? El lumpen es ladrón con puñal en mano en la calle solitaria. Las cárceles están repletas de estos desgraciados de la sociedad. A los que acusas ahora, e ignoras a los de ayer, viven a miles de kilómetros de donde estamos. Es a la oligarquía creyente, católica, apostólica y romana la que encuentras al pie del altar sacrosanto, dando una limosna para expiar sus latrocinios.
Cambia de  chip. Sé que tu solo no lo harás. Fíjate que tus mismos coidearios de la derecha, no han podido comprender que el mundo ha cambiado, mucho y rápido. Tu admirado alcalde de Guayaquil es una momia, y es parte de la cohorte de ángeles que denostas  con rabia. Lo que debió ser una pujante metrópoli, a empujones logra ser un pueblo grande en 24 años de administración socialcristiana.

RECUERDA, NO VOLVERAN.

08 febrero 2017

¡QUÉ NOS PASA!


Arq. Vicente Vargas Ludeña
En Ecuador estamos al final del camino de una campaña electoral Presidencial y Asamblearia. El cuerpo social y político contemporáneo, es ligeramente diferente al de hace diez años. Sin embargo los rostros de los candidatos, su empaque moral, intelectual e ideológico no es distinto del pasado. Especialmente los presidenciales. Aparentemente misceláneos. Pero, no. Todos son salidos de la misma matriz. Unos ligeramente lejanos de la gran burguesía. Otros son la representación misma de las elites. Pero todos, lacayos de los poderes fácticos.
Las masas, el pueblo no ha podido crear un aspirante que sea la representación neta de sus profundas raíces. En consecuencia, la muchedumbre, peregrina tras una figura, un ofrecimiento falaz en un desconcierto  patético; con su voto alimenta el hambre desbordante de riquezas de sus verdugos; y agudiza la verdadera de los suyos.
Las organizaciones de los sometidos, dominados, han sido un mito, una utopía. Históricamente en el desarrollo de las fuerzas productivas, la industrialización, existió una estructura orgánica combativa: el sindicalismo. Con la posmodernidad, el neoliberalismo, las nuevas tecnologías desapareció el proletariado y su ejército de lucha: el sindicato.
Si, también han surgido otros grupos gremiales; pero sus objetivos que son de reivindicaciones económicas, principalmente, se vuelven cotizables en la bolsa de la partidocracia. Lo cual moralmente los descalifica, especialmente a sus dirigentes.
El neoliberalismo descuartizó y deglutió a los Estados. La gran burguesía, el capital financiero y todo lo que configura una sociedad de poderosos, se entronizaron en el poder total. Se constituyó Estados corporativos contra los cuales nadie puede luchar. Chile es el experimento paradigmático del neoliberalismo. Sólo a la muerte del sátrapa, las masas salieron a la calle para identificar al enemigo y presentarle batalla: la educación, la salud, los jubilados, para mencionar algunos aspectos de lo que se llevaron las corporaciones a sus centros comerciales. Las fuerzas armadas y la policía se la dejaron con mimos al Estado; los privilegios de los aparatos de represión son  gratificantes. Los demás, los condenados de la tierra, están en la retaguardia, encapsulados en su miseria sin capacidad de reacción. El sistema los castró: los despolitizó y desideologizó.
Al Ecuador, por supuesto también llegó el vendaval neoliberal. Las organizaciones sociales que han identificado al enemigo y a su opresor, nacieron precisamente cuando la posmodernidad exige otras formas de organización y de lucha. El 15M en España, aborta un nuevo universo político, -aunque la derecha franquista regresa al poder-  porque la preñez del sistema aberrante lo exigía. Nace PODEMOS. El tablero político-ideológico se trastoca, y cunde el miedo en la contumaz derecha fascista. El Movimiento Indígena ecuatoriano fue un destello fugaz. Ya el Estado estaba tomado por la globalización y su gendarmería. Sus contradicciones internas aupadas por fuerzas externas, se mestizó; y pronto terminó descuartizado. Hablaron desde el etnocentrismo sin comprender un ápice de Nación y nacionalidad. Hoy la dirigencia, son cuatro gatos que los manosean los alfiles de la burguesía para atraerlos a sus cotos de poder con mendrugos. Las rebeliones de nuestros antepasados indígenas contra sus conquistadores y evangelizadores españoles, fueron y siguen siendo las más relevantes. No hay más.
Este es un tema recurrente, que menciono a continuación, porque la estructura orgánica, el relato y sus prácticas se volvieron deleznables. La UNE y su brazo político el MPD, con su discurso ampuloso de la revolución y la nueva sociedad que construirían; fueron útiles al sistema, contribuyeron a su perennización y  a la depredación de todo lo que a sus manos llegaba: la educación, algún sindicalismo que pillaban por ahí. La ortodoxia de sus doctrinas, sus formas de enfrentar desde lo político la lucha contra las oligarquías; la dicha y conformismo de alcanzar tres curules en La Asamblea, uno o dos jueces en las Cortes a sus servicios; y unas cuantas migajas que caían de la mesa del poder de los ancestrales dueños del País. El verdadero y legítimo contrato social que el pueblo merecía, se prostituía en la estéril lucha contra los fantasmas del capitalismo que decían combatir. Mientras las elites emigraban a sus verdes vergeles para evitar mezclarse con la plebe: educación y salud exclusiva, Instituciones rentables del Estado para ellos; y la entrega absoluta de la soberanía e independencia a los intereses externos.
El transporte en general, también ha sido una importante organización social. Pero su especificidad con la herramienta de trabajo, ser propietario, lo acerca más a la burguesía que a su propia clase social. Hoy las leyes de la posmodernidad están derrumbando esos esquemas  gremiales. UBER es de todos,-servicio de taxis mundial- y no es de nadie; es de una multinacional que no tiene sede. No se puede enfrentar con un fantasma que el sistema mundo del dinero crea. Valga la digresión: recuerdo que los estibadores en el Puerto Marítimo, en la década de los años sesenta del siglo pasado, boicoteaban a los barcos de alto calado  que inauguraban la modalidad del conteiner. La poderosa organización de cargadores de productos a los barcos debió rendirse al avance implacable de la tecnología y los cambios.
Los intelectuales orgánicos -al decir de Gramsci- que alguna vez hubiera, y muy brillantes se los tragó la ortodoxia, y otros murieron con las botas puestas en la lucha. Fueron, sin duda una guía, un referente ideológico, político y moral. Pero el sistema esta vez, nuevamente ganó.
Los estudiantes jamás fueron una estructura orgánica que presentara cara, con argumentos, doctrina, marcos referenciales para la lucha política. Más bien hoy, son una rémora por su autoexclusión de los fenómenos que los rodean. Basta recordar el momento más caliente en la participación de los estudiantes en Mayo del 68 en Paris.
El mundo cambió. Y lo que pasa, es que no sabemos  qué es lo que nos pasa; aquello nos tiene perplejos. Por ejemplo: desconocer que algo diferente pasó en el Ecuador estos diez últimos años. Es una necedad cerril repleta de odio. Que al Ecuador se lo debe levantar, porque es un cadáver, con una nueva Constitución, como algunos proponen; es la quinta esencia de burla al pueblo y ubicarlo en el fondo de la escala racional. Sintéticamente –para la derecha-: el Ecuador de ayer fue mejor que el presente. Así terminan los genios odiadores, los banqueros y los aspirantes a sentarse en los poderes. Y por supuesto la cola de peregrinos que votarán por ellos, porque los anhelan, extrañan. Tienen alma de pajes.
Está claro que es esta reseña apunta, que mañana debemos exigir y promover la organización, la politización e ideologización, para incorporar a los que somos mayoría, para la verdadera liberación nacional. Para lo cual debemos abandonar los manuales manidos de la lucha. Estudiar, y crear nuevas armas para enfrentar al mundo globalizado que desea y busca eliminar consumidores fallidos, y menos bocas que alimentar.

PERO, NO VOLVERÁN. 

18 enero 2017

ODIOS PERPETUOS

Arq. Vicente Vargas Ludeña
El discurso político en el Ecuador de la oposición; más puntual, de la gran burguesía que inesperadamente perdió el poder hace diez años, sin capacidad de Golpes de Estado clásicos, que el Dueño del País –Febres Cordero- promovía; en conjuro con la plutocracia, militares, y la aportación de los mismos gobernantes débiles, cobardes e ineptos que ponían su cuota de miedo para marcharse por la puerta de atrás de Carondelet. Este relato se ha vuelto reiterativo, pleonásmico: el odio sin límites ni bordes, patológico. Estos rasgos, casi definen lo primitivo e ignaros que somos. Los creadores del corpus antagónico a la realidad histórica que hemos vivido lo saturaron de contradicciones y estructuras sintácticas semánticas inexistentes: socialismo, comunismo, revolución, comunidad, tiranía, mordaza a la libertad de palabra, persecución política, coerción a la libre empresa, prepotencia del poder, opresión. Lenguaje ajeno y extraño en la vida política de la nación.  Nada de eso ha existido en el País. Si ha estado presente, y ha sido reconocido por propios y extraños: un País en el mapa, visible y presente; y un proceso de modernización del Estado, de las Instituciones; y una pálida politización de la población, en un marco ideológico de soberanía e independencia como Estado-nación.
Este rostro diferente de la Patria, no les gustado a la pluto-oligarquía y la clase media ignara. Claro no puede ser de otra manera, a la izquierda delirante que transitan los mismos senderos de la extrema derecha, tampoco.
El odio burgués, es comprensible, no justificable. Pero el odio de la clase media que hoy, más que nunca, escaló algunos peldaños en su afán de diferenciarse de su pasado con vergüenza: cambiar de carro, de barrio, de amistades, de consumo…sin perder la esperanza que algún día pueda tener una membresía en un Club de cualquier rango; ha identificado su ubicación en la escala social. Regularmente son de escasa o ninguna educación o cultura política. (Como, un contertulio –profesor de la universidad- me aseguró que Estados Unidos y el Presidente Obama eran socialistas). Los hay, algunos que tienen sus emociones y sentimientos deformados. Por supuesto, nadie puede exigirles filing con alguien que sus pasiones le indican que no pertenece a su mundo sentimental. Los radicales extremistas que siguen leyendo a Marx, a media noche, para ver si el mundo de hoy en algo se parece a los textos que leen; igualmente son pobres mentales, porque desconocen que el materialismo histórico y dialectico son un conjunto de leyes científicas. Que el conocimiento de la realidad actual es preciso diseccionarla para ver cuándo, cómo, dónde y porque debe evolucionar en determinados procesos de cambios. Existe una frase de un intelectual que afirma: “que si los loros fueran comunistas, estos, serían marxistas ortodoxos”.
La cerrazón de los odiadores perpetuos, les impide diferenciar el presente al próximo pasado; que desde los medios reciben el golpe que los sectores dominantes requieren de la población para recuperar sus prebendas. La filosofía la volvieron un trapo sucio: lo axiológico, teleológico y la ontología, categorías inmanentes al ser, con ellos trapean las conciencias de los ingenuos. La honestidad y su opuesto la corrupción, como alguien dijo, se la inventó ahora; la justicia antes ciega y ecuánime, hoy se volvió prostituta; la inteligencia se volvió un embrión. Los fines ya no son humanos son robóticos, ajenos, miserables; no se busca el bien, se persigue el mal. Las personas ni siquiera ciudadanas alcanzan a ser, se han vuelto cuadrúpedos borregos.
La pregunta surge como rayo ¿Dónde Vivian antes? ¿Cuáles son los parámetros que miden la dicha pasada, de la tragedia de hoy? ¿La filosofía de la sociedad ecuatoriana era, según los odiadores, el marco perfecto que daba respuestas lógicas por donde se conducía la muchedumbre?
Me enviaron dos textos: uno de un columnista de la prensa escrita,  y en un alarde del manejo literario y de los opuestos, dice que  cuando Steve Jobs presentó el iPhone, apareció al mismo tiempo, en el Ecuador la revolución y los revolucionarios se convirtieron en los primeros consumidores del artefacto. Jobs revolucionó el mundo, la revolución y los revolucionarios que llego el País destruyó lo bueno que existió. Concluye que el empresario privado construye el mundo; el Estado lo persigue, y lo destruye. Viejo y manido relato. Otra vez la pregunta: ¿Dónde estaban en los últimos doscientos años –seamos tolerantes cincuenta años atrás- los empresarios transformando el País?
El otro texto, viene de un ex compañero extremista, debe pertenecer al Opus Dei, tiene todo el perfil de un fanático, sectario y radical religioso, muy cercano a los musulmanes en sus prácticas, como creyente y lo mismo en el marco ideológico-político. El casillero en la escala del odio al gobierno de Correa tiene los mismos rangos: patologías emocionales de una formación medieval. En su texto habla del “Voto selecto y a conciencia”. Los votantes en el Ecuador carecen de rigor, conocimientos al momento de seleccionar al candidato. Siempre eligen a corruptos. Entonces da la solución: el voto debe ser selectivo y valorativo, de 1 a 5, no obligatorio. La máxima calificación -5- para el voto del empresario, profesional académico de cuarto nivel; y 1 para la plebe. Solo esto garantizará la selección de un candidato idóneo e incorruptible. Con esta fórmula no habrá infiltrados, chusma o advenedizos. La tragedia del País es esa estructura electoral perversa que perjudica los anhelos y el brillante futuro. No existiría Correa, si en su momento habría funcionado otro sistema selectivo del voto.
La radiografía ideológica de mi ex compañero, es, a la luz de cualquier pensamiento escolar una aberración, producto del fanatismo y el estancamiento cognitivo, posturas antehistóricas. El concepto peregrino de democracia, es el mismo que los medios diariamente fumigan las mentes de las masas. El gobierno de las elites predestinadas para el ejercicio del poder. Pero, esto no es lo que nos preocupa ahora. Debe  leer la multifacética democracia Ateniense,  a Aristóteles y las Constituciones que marginan a la plebe.
El contertulio, como todo reaccionario, desea regresar al pasado más oscuro. Para el fanático fundamentalista es el camino. La Constitución de 1835, en el Articulo 17 para SER ELECTOR ilustra y ordena: 1.- Ser ciudadano en ejercicio. 2.- haber cumplido 25 años. 3.- Ser vecino de una de las Parroquias del Cantón. (Aquí, viene lo aberrante y medieval) 4.- Gozar de una renta anual de 200 pesos que provengan de bienes raíces o del ejercicio de alguna profesión o industria….- 5.- Saber leer y escribir –en la época del analfabetismo dominante, con el 80 %.
Lo esperanzador, es que no volverán.



17 enero 2017

TRUMP vs. HITLER


Arq. Vicente Vargas Ludeña
El triunfo electoral de Donald Trump y su inmediato ejercicio como Presidente de los Estados Unidos, tiene al mundo colgado de una red de telaraña: por su fragilidad,  por lo enigmático y cifrado de su discurso. Las incógnitas, son más y mayores que las certezas. Tiene el karma de un populista indescifrable; con la diferencia que en ese País, nunca antes, nadie dijo tantas verdades, muchas sangrantes, desde un aspirante a la Presidencia. Parece la expresión rampante de un neonato de casi nula educación y cultura política.
Las singulares circunstancias que se producen en estos días en el mundo parecen reediciones de las que HITLER revela en su libro: “MI LUCHA”. A nadie escapa desde su acervo histórico que algo pasa en el mundo, similar a lo ya vivido por la humanidad en siglo XX. La economía, el terrorismo, las hegemonías, las polaridades políticas, la trashumancia –migraciones- sin cesar, y otra plagas que se habrán de combatir con cañones.
Trump es una marca en el consumo de la sociedad estadounidense. Como tal debe presentarse en los atriles frente a las cámaras de televisión de rostro y semblante, imperturbable. No sonríe, tampoco amonesta. Más bien advierte. Anticipa el futuro. Su paso por las candilejas sabe cómo Hollywood ha construido emperadores en la pantalla. Busca parecerse. Al fin, está en la cumbre del poder global.
Hitler estudió y aprendió una pose ante las masas delirantes con un rictus atemorizante, pero a la vez convincente, dominante. Lo consiguió a costa de un largo proceso inductivo en la interpretación minuciosa del mundo que lo rodeaba. Lo revela en su libro.
Trump no es un político, tampoco académico Es un magnate del dinero y la riqueza. Hitler es un político hasta la médula. No es un teórico. Su objeto del deseo: la arquitectura, no lo consiguió. Trump elabora un constructo basado en el pasado de los Padres Fundadores y decodificado en el supremacismo blanco. Reniega de la realidad negra post esclavista, de la inmigración latina y musulmana que le correspondió vivir y ahora gobernar. A pesar que en ella y con ellos ha construido su imperio económico. Hitler fundamenta su ideología en la raza, rechazo a los judíos y comunistas. Con esos ingredientes se empeña en reivindicar y recuperar su Nación y convertirla en el centro del universo.
 La dialéctica de la historia no nos lleva a equívocos. Los fenómenos sociales tienen elementos históricos que los caracterizan, que no son ajenos ni extraños en el devenir. Claro, tienen sus propias leyes y dinámicas que transforman la realidad, pero no desaparecen. El poder –por ejemplo- posee los mismos caracteres desde las formas más primitivas de la organización social. La rueda, para reforzar el aserto, desde que la sociedad la descubrió en el tiempo, esa geometría de piedra, madera o hierro, modificaba su propia realidad cotidiana. Trascendió y transformó la naturaleza y el artificio en los procesos contemporáneos civilizatorios.
Lo mismo sucede en las dinámicas de las narrativas políticas, económicas, sociales, militares y más, en la historia de la humanidad. Los prolegómenos de la Primera y Segunda Guerras Mundiales, hoy los vivimos diariamente. Están presentes los actores económicos y financieros, son descendientes familiares del mismo linaje. Grandes grupos corporativos. Estructuras ideológico-políticas y religiosas. Todas en el epicentro del diseño del Nuevo Orden Mundial. Naciones que se atribuyen poderes del Destino Manifiesto. Europa Central: Gran Bretaña, y Estados Unidos, trazan nuevas coordenadas en el mapamundi. El pueblo perseguido, portadores de la palabra de dios, regados por el mundo; han sido actores importantes en la financiación de las guerras desde Napoleón.  Para adquirir derechos propios y reconquistar Babilonia nace el sionismo 1895- 1910. La policromía  judía es múltiple, pero todos participan en los mismos objetivos: protagonistas con el dinero, ayer y hoy. Algunos de ellos le prestaban los fósforos a Hitler para que refría en los hornos a los otros.
Armas y ejércitos que devoran más de 50% de los presupuestos de las naciones, se acercan cada vez a fronteras calientes. A Rusia, también esta vez, no la dejaran fuera de la conflagración. Es el pretexto. No por comunista estalinista, sino porque es una amenaza mundial. Trump despierta expectativas ante sus aleluyas a Putin. Hitler también firmó un Tratado de no agresión con Stalin. El Führer, luego lo usó en el retrete.
La victimización y creación de imaginarios enemigos, están al orden del día. Estados Unidos, masacra diariamente a los “nadies”; y cada cierto tiempo masifica el genocidio de sus propios connacionales. El 11/S, el más espectacular. Otros no son menos, lo que sucede, es que no tienen espectadores. Todos llevan el sello del terrorismo. Europa, también aplica los mismos códigos, sus efectos son más devastadores; hasta su propia cultura está en juego. Así se va preparando el Gran Golpe: LA GUERRA.
Un parecido libreto al de Hitler y la elite mundial que participaron en ese apocalipsis del siglo pasado. Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia Alemania y otros que se involucraron en el conjuro; hoy son los mismos y los argumentos iguales.
Si Hitler se encarna -para los que creen en la reencarnación- en Donald Trump, todo estará perdido, hasta la especie humana

28 diciembre 2016

LAS CLOACAS DEL IMPERIO


Arq. Vicente Vargas Ludeña
Las fuerzas hegemónicas –militares, económicas, financieras, culturales y políticas- cubren todo el espectro que los sentidos, las emociones y los sentimientos; y hasta la vida misma puede ser afectada en el empeño de someter a los pueblos que siempre estuvieron por debajo los límites de la incertidumbre  de ser o no: Estados-Nación soberanos, autónomos e independientes.
Desde los centros del poder global se distribuyen las acciones, los programas los objetivos de lo que se desea, mañana, sería el Nuevo Orden Mundial. Los pensadores tanque, no crean nada nuevo y diferente fuera de los conceptos venideros desde el esclavismo, pasando por el coloniaje. Son los mismos instrumentos de dominación contra las naciones salidas de intereses burgueses y oligárquicos. Es decir, utilizan las mismas luchas de contrarios, para penetrar y someter. Solo cuando asoman fuerzas libertarias envían toda su panoplia de guerra y masacran a los rebeldes y a los otros, también.
Este año 2016, para rociar de santidad las acciones genocidas, recomponer sus catastróficas relaciones de poder mundial, y detener a sus súbditos que están huyendo en bandada de sus garras, los Estados Unidos recurren a la satanización de la mitad del Planeta. Los que no están con ellos son habitantes del averno; su misión, en actos de piedad cristiana es  recurrir a su salvación. Rusia, China, Irán y Corea del Norte entre las naciones más importantes están gobernados por ángeles infernales, y los gobernados son seres impávidos y merecedores del cualquier destino fatal.
Rusia, por ejemplo ya no es el oso salvaje y depredador del comunismo como lo calificaron en la época de la Unión Soviética. Hoy los enemigos le asignan lacras  originarias  de otras plagas: amenaza militar global, conquista a los Países vecinos, peligro nuclear, ansias de volver a sus sueños imperiales y un largo rosario de estupideces. Washington ha declarado a la Federación Rusa un peligro para su propia seguridad. Ahí se han concentrado todos los males de la civilización. Hasta un diablo gigante llamado Putin ha emergido de las entrañas del infierno. Tan malo es este pequeño Estadista mundial, que descalabró el triunfo electoral de la Zorra H. Clinton, y al Negro Nobel lo convirtió en un zombi y gamberro planetario.
Para América Latina el dueño de la vecindad –Patio Trasero- tiene destinadas las mismas recetas que al resto del globo, resistente a la domesticación: Sangre, Miseria y Desigualdad. Mirad a Colombia, convirtiéndose en modelo sin guerrilla, lo que mañana será: cabecera de playa de la OTAN.
La existencia de pocos Gobiernos soberanos que surgieron en este siglo, en nuestra América es un fenómeno que no debe repetirse jamás en el devenir de la historia. No se puede regresar al GORILISMO UNIFORMADO, de las décadas pasadas del siglo pasado. Aunque esa especie antropoide no ha desaparecido, ahora, como ayer, saben disparar sus armas que para eso sus instintos están preparados, para nada más. Su enajenación cerebral anticomunista aún late en sus toscas neuronas. Ahora el Golpe Blando: con terno y corbata en los parlamentos, y calentado la calle, se cambian Gobiernos soberanos y progresistas.
El Breviario –aunque no es de rezo, pero tiene la misma connotación- en vigencia para rediseñar nuevas estructuras de poder y de gobiernos, el imperio y sus genios exhiben con toda la impudicia y hediondez sus cloacas morales que solo el capitalismo ha podido crear y asignarle su propia marca: LA CORRUPCIÓN DESDE EL PODER. El fútbol y sus parafernalias de funcionamiento, no es un deporte, sentimiento o parte de la cultura estadounidense, sin embargo en sus archivos de Inteligencia se encuentra lo que caracteriza el afán de lucro: sordidez y putrefacción moral. El dopaje prohibido en las prácticas deportivas de competencia, se vuelve otro estigma. ¿Dónde? En Rusia. ¿Por qué? Ahí será el próximo campeonato mundial de fútbol.
Vendrán luego Los Papeles de Panamá. Putin encabeza los titulares de la mass media mundial. ¡Bueno, no es él, es un amigo cercano! Da igual. Claro, también están personajillos de las Repúblicas Bananeras. Así como Putin, guardando las debidas distancias y proporciones, en Ecuador hay un mandatario Vicepresidente útil presa de la oposición, convertido en sabroso aderezo con el cual se almorzarían al gobierno de Rafael Correa. Referido al affaire de la FIFA, ya habitan algunos ecuatorianos bribones en capilla rezando por sus pecados de riquezas inmorales.
Acaban de exhibir otra pestilente Cloaca del Imperio, desde donde se maceran, pudren y miden los niveles de éxito del capitalismo: Washington. El monstruo aborta permanentemente engendros tal cual describe la mitología: Serpientes marinas descomunales, Leviatanes salidos de las profundidades, Medusas gigantes. La nueva Cloaca putrefacta se llama: ODEBRECHT. Pestilente estructura contaminadora de todo lo que se aproxime. Impresiona, para el imperio no hay lugar donde esconderse. Sin embargo los gánsteres financieros y de los otros están a la vuelta de la Casa Blanca. El destino manifiesto le otorga poder sobre la “justicia infinita”. Todos, en cualquier parte deben ser sometidos a sus omnipresentes y omniscientes designios. Todos deben peregrinar hasta sus santuarios del bien universal y responder al Júpiter tonante.
Debemos permanecer en vigilia, ya aparecerá otro monstruo corrupto que ha convivido en nuestros vecindarios sin haberlo detectado. “En el imperio, la corrupción está en todas partes. Es la piedra angular y la clave de la dominación. Reside adoptando diferentes formas, en el gobierno supremo del imperio y sus administraciones vasallas, en las fuerzas policiales administrativas más refinadas y las más corruptas, en los lobbies de las clases dirigentes, en las mafias de grupos sociales emergentes, en las iglesias y las sectas, en los perpetradores y perseguidores de los escándalos, en los grandes conglomerados financieros y las transnacionales económicas de todos los días. A través de la corrupción, el poder imperial extiende una pantalla de humo a lo largo del mundo y ejerce su dominio sobre la multitud en medio de esta nube pútrida, en ausencia de la luz y la verdad.” Imperio. M. Hardt y A. Negri.
Los atracos bancarios y financieros en los cenáculos del capitalismo del 2008, principalmente, en los Estados Unidos, superaron los mil billones de billones. Solamente un descuidado intermediario financiero de la Bolsa, fue procesado judicialmente. Los dioses del Olimpo del divino dinero salieron con grandes alforjas repletas de indemnizaciones a disfrutar en sus paraísos terrenales.
La corrupción de toda índole es un estigma que hiere la sensibilidad de los pueblos. En el Gobierno de Rafael Correa ha sido una herida incurable, como el pie diabético, impide caminar avanzando en las conquistas, impide levantar la mirada con altivez. La comparación con el pasado oprobioso de la derecha plutocrática que hemos vivido no es suficiente.
EL GOBIERNO QUE VENDRÁ, DE LENIN MORENO,  DEBE SER SANGUINARIO CON EL CORRUPTO Y LA CORRUPCION.


07 diciembre 2016

DOS POLÍTICOS IDIOTAS


Arq. Vicente Vargas Ludeña
Son salidos de la misma matriz: con muchas riquezas, y practicantes de sacristanes del Poder político. Esto ya lo he dicho, pero cada día tiene más justificación y cumplimiento. Guillermo Lasso y Álvaro Noboa nacen políticamente en el mismo nido, aunque de progenitores diferentes.
Abdalá Bucaram cuando asume la Presidencia, para pagar a sus contribuyentes de la campaña electoral lleva a la Presidencia de la Junta Monetaria a “Alvarito”. Cargo que tenía el rango de Ministro.
Jamil Mahuad y Lucio Gutiérrez hacen lo mismo con Guillermo Lasso. Es preciso retribuir las inversiones realizadas en las jornadas electorales. Los inversionistas no esperan, están en la cúpula. Saben cuánto y dónde les toca. Lasso tiene lasos más largos y antiguos con la toda la plutocracia guayaquileña. Los social cristianos han sido siempre beneficiarios del poder económico del banquero.
La presencia de estos Fouche´s criollos por las estancias y pasillos de Carondelet –Casa del Gobierno- les correspondió presenciar y testimoniar acciones y actores de la más insólita y variopinta laya: Banqueros, Arzobispos, Diplomáticos, Truhanes, Peloteros, Guarda espaldas, Narcos, Galleros y demás pelafustanes de que estaban constituidos esos gobiernos. Sus mismos jefesazos –los Presidentes- podrían compendiar los archivos y galerías policiales.
Los políticos idiotas de nuestro cuento son una rara especie en ese mundillo. Y ellos mismos se abrumaban de su presencia en esos lugares. No por la prosapia de la representación que encarnaban; sino por su poder y riquezas, junto a una multitud de muertos de hambre, que por azares de los caminos, compartían la majestad de la República.
Sus existencias estaban marcadas. Dejarían de pertenecer al montón de ricos y empezarían a construir los caminos que conducen a las cumbres del poder: La Presidencia de la República del Ecuador. Ricos, Tontos y Crédulos: Sus áulicos los rodeaban y los hacían soñar.
No me atrevo a diagnosticar quien tiene mejor Q.I. ¡Qué Idiota! Sus incoherencias son del mismo tamaño y gravedad. Su gramática, a pesar de contratar retóricos eruditos, es groseramente infantil. La gestualidad aprendida y ensayada repetidamente para estos menesteres, no motiva al más impávido. ¡Ah! Y sus Programas y Proyectos de campaña: “Todos, con la ayuda de dios vivirán en casas de hormigón armado, tendrán su automóvil, salud y educación gratuita” -dice uno-. “Se acabó la sequía, conmigo beberemos cervezas bien frías los domingos; subiremos los impuestos y bajaremos los salarios; y crearemos un millón de empleos; les daremos un fusil a cada campesino” –dice el otro-.
La pasta con la que Alvarito adoba su idiotez es más indulgente y peregrina; poco agresiva. Se arrodilla, reza, implora al cielo; por allá carga al hombro un saco de arroz, por aquí regala alguna chuchería, o lanza una chanza simplona. “Alvarito”, diminutivo de su propia insignificancia intelectual, ya está en el imaginario colectivo, no como líder, tampoco como político, más bien como la representación grotesca del rico del pueblo. Se podría llamar: el idiota bueno.
Guillermo Lasso empaca su mensaje en falacias torpes e inescrupulosas; con alta dosis de perversa malicia. ¡Cuidado! Es un idiota peligroso. No porque sean sus creaciones. No. Tiene tras de sí, hay un comando de “pensadores tanque” extranjeros que no reparan en absoluto el logro de sus objetivos.

La selección de su binomio, Andrés Páez es la quinta esencia de la villanía, y demuestra que está dispuesto a cualquier lance de oprobios en el “juego de tronos”. El escándalo del libelo, La Estrella de Panamá es una muestra de su obra. El dueño del pasquín origen libanés, admitió que su amigo “el banquero panameño Guillermo Lasso difundió esa noticia”. Eligió un compañero de gobierno, no para armar un equipo de gobernanza de calidad moral, técnica, administrativa y política. Lo buscó y encontró al sicario de la moral pública; al asesino de lo poco bueno que exista en el País. Su misión es envenenar a la sociedad, sus aspiraciones, su presente y futuro. Es un ariete de la retórica, cualidades que Lasso no posee El blanco de sus propósitos es demoler a Rafael Correa, a su gobierno… ¡Y, cómo no! también desde lo local cumplir funciones de agente del Departamento de Estado de los Estados Unidos, desprestigiando y erosionando gobiernos similares. Guillermo Lasso anticipa que su triunfo en las elecciones: es aleatorio.

11 noviembre 2016

DECLIVE DE LOS ESTADOS UNIDOS


Arq. Vicente Vargas Ludeña
El Contrato Social que  los pueblos del mundo tienen celebrado con sus respectivas elites, ha caducado. Las garantías que en otros tiempos se otorgaban, algo funcionaba medianamente; se conformaban, porque el invento ateniense de convivencia y relaciones de poder llamada: democracia, los hacía soñar con horizontes desconocidos y halagadoras esperanzas. Hoy, esto ha dejado de existir. El neoliberalismo despedazó el principio de Rousseau. La democracia quedó reducida a una caricatura, una marca, un producto político-electorero.
Las Naciones se disuelven, literalmente se derriten. Europa gira vertiginosamente en un vórtice que se traga todo el bienestar de sus pueblos. Estados Unidos,  con las recientes elecciones, acaba de enseñarnos sus entrañas corrompidas. El País del presente es un atrofiado gigante que perdió el rumbo en la dogmatización de su Destino Manifiesto. La dialéctica de la historia y sus leyes de las contradicciones es implacable; el auge, apogeo hegemónico imperial,  en la posmodernidad, ya no es de siglos; como si lo fue en épocas históricas; los imperios casi eran eternos: los persas, egipcios, griegos, romanos…Hasta los británicos gozaron de prolongados tiempos y extensas geografías en sus dominios.
El triunfo electoral de Donald Trump en los Estados Unidos es una prueba de los asertos que prolongan esta reflexión. La contienda entre dos personajes diferentes en género, mas no, en estructura moral y política. El destino mercader, tahúr y ególatra del uno; y la foto taxia de la otra, atraída como los insectos por la luz con graves amenazas de ser calcinada por el calor, siempre revoloteando alrededor del poder político y sus prácticas subsidiarias. Casi toda su vida está marcada por el “juego de tronos”, con todas sus consecuencias de glorias y derrotas bañadas por corruptos enjuagues.  
El sistema mundo de nuestra civilización se encuentra como el cosmos, en permanente y eterna expansión; desde el origen mismo –su Big Bang-. Pero ese fenómeno de la humanidad y su desarrollo que va apareciendo, es angustiosamente lento y prolongado. De ahí, la expresión totalizadora de Antonio Gramsci: “Lo viejo no termina de marcharse, como lo nuevo no termina de llegar”. Claro, no hablamos de ciclos, son viajes sin retorno hacia nuevos horizontes civilizatorios; aunque eso signifique conflagraciones exterminadoras de una parte de la especie. Es semejante a la evolución de determinados antropoides que se quedaron clasificados simplemente como antecesores del homo sapiens. Puede parecer apocalíptico pero no lo es. Es el inexorable desarrollo de la las fuerzas internas de la dialéctica. Es marxista y darwiniana la tesis, pero hay leyes que mueven el viaje y el de sus pasajeros.
La interpretación de triunfo electoral de Trump para llegar a la Presidencia de su Nación tiene varias vertientes. Así como la adjetivación a cada uno de los aspirantes, es poliédrica. En el País de la ciencia y la tecnología, de ciertos avanzados derechos, el machismo se expresó con toda su rudeza. Hillary Clinton fue más escrutada por su misma sociedad que Trump. Independiente de sus debilidades, en una sociedad machista y misógina estas se agigantaron. Trump se desempeñó con la solvencia del macho alfa en la manada. El elector norteamericano no tiene los mismos valores que otras regiones: Europa o América Latina; donde permanente son elegidas mujeres. Cuidado, no es la causa primaria ni única, de los resultados electorales.
La diferencia aritmética del voto popular entre uno y otro, es de un empate técnico: H. Clinton 47.7 %; D. Trump 47.5 %. En cualquier lugar del planeta, la ganadora habría sido la Clinton. Son millones de votos, a pesar que la participación ciudadana es de más o menos el 50 %. Sin embargo el sui generis sistema electoral de esa Nación; es aplastante la diferencia de los 538 Electores que debían compartir. Trump se llevó 306. Resulta peregrino el circunloquio, que unos pocos pequeños dioses definan con su dedo olímpico quien será el Presidente. Esa trampa histórica montada para evitar que se filtre algún advenedizo libertario o esclavo cimarrón; hoy es su propia tragedia y vergüenza. Esta clave es fundamental para comprender la falsedad del concepto de  democracia que practica ese País. Y lo peor, es que eso, lo convierte en leitmotiv para agredir  a otros pueblos del mundo.
Las maldiciones por el triunfo de Trump que hoy se escuchan por todas partes, se multiplican, mientras sus votantes retozan a la sombra esperando sin saber qué esperan. Sería deseable que aquello sucediera, porque están seguros y convencidos que se perdió una oportunidad de que la otra candidata contendora sería superior en el ejercicio del poder. Pero se equivocan. Porque en términos del bien común Hillary Clinton es de la misma estatura moral. Recordad siempre: la ética y la política son inseparables; hasta lo estético puede ser diferido a otras sensibilidades. Pero la moral debe ser el motor. Se escucha por todas partes que es la autovaloración de si mismo que Trump se trazó la meta, desde casi, su infancia. No es convincente esa aseveración, porque su vida zigzagueante en la salvaje selva del dinero, él ha salido ganador; en aquello es exitoso porque el sistema lo aúpa.
Si, con Trump más hay preguntas que respuestas en la población. El aprendió y explicó todas las respuestas  que el elector deseaba escuchar. Ahora esas preguntas  que nadie se las ha cambiado, ahora debe responderlas satisfactoriamente, desde el poder. Jamás en las campañas electorales los candidatos detallaban los problemas y soluciones de su País, se ocultaba conscientemente, y se pasaba a frivolidades… la política banal. Las estadísticas de un debate se remitían al traje, la sonrisa, los gestos; nunca a la profundidad de las ideas, ni los diagnósticos y las propuestas. ¿Qué ha cambiado, para que todo cambie en la presentación de la política en los Estados Unidos? Trump elaboró un relato que acariciaba los oídos de los potenciales votantes. Es Ulises en su encuentro con las sirenas encantadoras, él se amarró al palo mayor, y la tripulación  se taponaron con cera los oídos, otros cayeron en al canto embriagador.
Aquí vale una digresión. Las derechas que están en la oposición en América Latina y sur  de Europa, se limitan a manosear monsergas: la democracia, la libertad, los derechos humanos, libertad de expresión, prensa y todo el libertinaje financiero y bancario, etc. Son aspirantes al poder sin: aliento, discurso narrativo, ideas, peor inteligencia.
Armado el discurso unívoco e inequívoco, según sus arúspices y patrocinadores, se lanza a buscar ingenuos y de los otros, que lo sigan. Lo consigue exitosamente. ¿Quiénes son?
Los blancos (WAP) son los primeros que receptan y decodifican el mensaje. Interpretan con claridad que ocho años más, y el peligro de continuarlo con Hillary Clinton, sería su extinción. Se presentó la oportunidad de su recuperación supremacista. Debemos advertir que la violencia futura por el poder político, no nacerá de los negros, inmigrantes u otras minorías. Serán los blancos que iniciarán, cuando las contradicciones se agudicen, la lucha armada. Para este sector social, es imprescindible regresar a sus primigenias epistemologías de una sociedad exclusivista y predestinada por los Padres fundadores. La escala no cuenta: pobres, profesionales, comerciantes o banqueros, todos consideran que llegó la oportunidad. El arco que la historia, desde la fundación habían construido; todos los presidentes debían ser blancos y pertenecientes a las élites; de pronto se rompió con la presencia de Obama: negro y de padre extranjero, su único activo era el talento y su inteligencia. Eso no es indispensable para ser Presidente. Ya lo ha precedido una manga de zafios. Sobre aquella fractura la presencia de una mujer ponía en riesgo la estabilidad. Como en el Imperio romano en decadencia podría aparecer un Julio César dictador.
Retazos de la clase obrera que sobrevive, especialmente en las zonas depauperadas del pasado industrial. Ofreció el retorno de la parafernalia manufacturera; los viejos que vivieron esas agitadas jornadas en las fábricas, le creyeron como al hechicero. Claro, ese discurso lo adobo con complicadas políticas internacionales de comercio mundial: NAFTA y otros mandamientos de la globalización.
El segmento  que ocupa la nula educación, cultura o práctica política en ese País: los jóvenes, víctimas y victimarios a la vez de un sistema estragado por la frivolidad, banalidad que se subsumen en un mundo falso; buscando en la industria del entrenamiento y otras compuertas de escape la explicación y justificación a sus propias existencias. Sin embargo en estas elecciones algunos empezaron a comprender su rol ciudadano. B. Sanders tenía explicación para ellos. Más, terminaron votando por Trump, explicando algunos su íntima decisión.
La multitud de inmigrantes de todos orígenes, con un universo repleto de incertidumbres sobre su futuro jugaron con la moneda echada al aire: “sello o cara”. Obama los había traicionado durante ocho años ¿Por qué no lo haría su coidearia? En ese azar siempre ganó “cara”: la de Trump. Cada vez vemos que los pecados del Negro Nobel se convertían en fardo en la espalda de la Clinton.
Con los negros sucedió lo mismo. Se vieron traicionados por su sangre ¡Qué más da! También la decisión está en la moneda. Al parecer tenía la misma “cara” la de sus antepasados verdugos. No hay interrogantes en esa marginalidad. El pan debe estar en la mesa, no importan los caminos que recorra. Por la diestra o la siniestra. Sus existencias no llevan seguros de vida. Un policía lo puede tirar, estando en el poder un blanco o un negro; republicano o demócrata.
El voto vergonzante se paseó por todas las ciudades y todos los sectores pacatos. Especialmente en esa enorme y demencial estructura religiosa y la multitud de variopintas sectas. Este lastre que arrastra la posmodernidad impide el surgimiento del pensamiento colectivo y ciudadano. Estas aberraciones místicas se asumen dirimentes entre el cielo y la tierra provocando una metástasis social, cultural, ideológica y política. Estado Unidos es el semillero de estos abortos mentales, que están proliferando por él todas partes. Brasil, acaba de exhibir sus lacras morales en las curules parlamentarias, los creyentes y practicantes de esas estupideces se impusieron con los evangelios en la mano.
También están presentes en este abanico de votantes, ignorantes crasos. Parte importante de la incultura política de ese pueblo.
 La señora Clinton, sus últimos días debe  dedicarlos a la pastelería y otras delicias culinarias. En esa sociedad machista ella no cabe. Por su marido, tampoco tendrá preocupación, celos o angustias, el canario de Bill quedó muerto en la Casa Blanca. Además, ya no tiene jaulas para el gorjeo.
Qué dios y el Júpiter tunante elegido para reinar en el Olimpo, Donald Trump, se apiaden de los Estados Unidos. Y al mundo no lo jodan.