24 agosto 2018

LA ESTUPIDEZ Y LA MISERIA


La satisfacción que los individuos
parecen encontrar en su miseria
refleja el esfuerzo creativo
necesario para cultivarla.

Arq. Vicente Vargas Ludeña
En el año 1988 el Ing. León Febres Cordero entregó el mando Presidencial al Dr. Rodrigo Borja. El nuevo gobierno asumió el poder con todas las consecuencias, que fueron desastrosamente públicas del régimen anterior. Aquí se busca establecer las paradojas entre la ruindad de dos gobiernos contrastados con su antecesor, el uno; y posterior el otro. Lo ruin y miserable son hitos de esas caricaturas del poder político.
Febres Cordero jamás fue un estadista, ni siquiera un gobernante de un Estado de Derecho constituido. Fue un mercader en el poder. El carácter facho de su gobierno, su extracción de clase, la ninguna comprensión de los procesos globales, su mayoral personalidad lo disponía no a gobernar, sino a someter, escarnecer a sus enemigos o adversarios políticos. Sus ejes predominantes en el poder eran los negocios del Estado. Su pasión y destreza en el manejo de armas de fuego, le inspiró crear un estado de guerra contra el “comunismo”. En esas batallas de fantasía persiguió y desapareció muchas personas, otras cayeron en una guerra virtual declarada por el minúsculo führer. Desafió a los militares; hasta que estos tomaron la justicia en sus manos a través de un levantamiento en una unidad militar –Taura-. Donde las armas rugen, la sangre brota. Hubo muertos, y la vida del protagonista principal flotó en la levedad del tiro de gracia que nunca llegó. Como eso no sucedió: la muerte del Presidente, la majestad del poder que dijo representaba sirvió para trapear el piso; hasta el soldado de bajo rango pero indignado lo humilló empalmándole el “culo”.  Las transacciones de representativo valor se realizaban en el propio despacho de la Presidencia, donde ahí mismo se celebraban con champaña por el “éxito” de los resultados. En consecuencia los negocios no reflejaban el desarrollo de las obras, sino el enriquecimiento de sus miembros. En una somera Auditoría la Contraloría estableció, que desde el edecán, los ministros, y todo aquel que se mojaba el ojo presenciando aquello salió imputado y prontuariado con  numerosas y gruesas glosas de peculado. Su gabinete integro terminó en el exilio -Miami-.
El Dr. Rodrigo Borja, asumió las funciones que le otorgó el pueblo ecuatoriano, recogiendo escombros de un Estado en crisis sistémica, sobre todo ética y moral: un pueblo desmoralizado y vencido por la tragedia ocasionada por el gobernante anterior. En pocas ocasiones, al inicio de sus funciones su relato fue denostar o perseguir a su antecesor. Y más bien forjó su propia clave: recuperar la majestad del Estado y del poder antes deshecha, vomitada con casquillos y pólvora esparcidos por la valentía del mayordomo que había sido huésped en la casa del Pueblo. La valoración del gobierno del Dr. Borja fue mediocre, desde su visión ideológica y dentro de los cánones que el imperio permite a los gobiernos de su patio trasero. Pero supo asumir sus responsabilidades históricas, la ciudadanía le negó rotundamente sus anhelos de volver al poder.
Hoy 2018, “han vuelto las golondrinas sus nidos a colgar” de las cornisas del poder del Estado. Un séquito de completos carcamales, tal vez sosegados, pero no, con menos codicia han sido sacramentados por otro zafio, el actual e impresentable gobernante.
“La vida nos da sorpresas”. Después de 29 años elegimos en las urnas un esperpento, un fantasma que, si acaso no se hubiera descubierto la rueda, su movilidad seria arrastrándose por el piso. Fea y repugnante figura imaginarse una vida rastrera, físicamente. Pero cierta, moralmente. Esta figura repta por los pantanos de su incierta vida heredada de remotos tiempos de su aciaga existencia.
Aunque resulte pleonástico. Para una cabal comprensión se debe resaltar la maldición que encara el Presidente actual en el Ecuador. Casi todos los analistas, simpatizantes o detractores han descrito con precisión el tamaño de degradación moral que este escombro humano, ocultó para los aliados y compañeros de ruta en el gobierno del cual él fue parte íntima durante diez años.  
Lleva apoltronado en el despacho presidencial 456 días; y no ha salido de su cerebro una propuesta coherente con el Plan que expuso y ofertó en la campaña. Tampoco ha podido explicar el programa de gobierno que la derecha le entregó para su aplicación. Los segundones y corifeos que igual papel jugaron con sus propios pasados, después de saborear el desprecio ciudadano, y comprender que una estructura desquiciada y desquiciante, nada tenían que hacer, van abandonado la cueva que el escombro físico y moral ha construido para sí.
A diferencia del pasado descrito aquí, y parangonando con lo que ya es historia. La narrativa miserable que esgrime hasta el cansancio: que el gobierno anterior de Rafael Correa, le entregó un Lázaro –de País-, al que debía resucitar y echar andar. Justificación que nadie se la traga. Como siempre, su amoralidad la apuntala en su yo insignificante; con su incapacidad física, pretende despertar conmiseración. Ninguna generación presente y futura reconocerá el doblez del alma de un individuo que llegó a la más alta representación del pueblo, en el Poder Político.
El gobierno del ex-Presidente Rafael Correa D. ya consta en la historia: virtudes y defectos; errores y aciertos; afectos y desafectos; empatías o antipatías; valoraciones internas e internacionales, inexistentes en el pasado. El Ecuador paradigmático apareció en el mapa. No serán suficientes todas las canalladas que el esperpento pueda montar: primero, para encubrir sus limitaciones intelectuales y morales; y luego denostar por los siglos de los siglos el odio que engendra su pequeñez de espíritu y  escombro anatómico.
 QUEDA CLARO QUE RECONOCIMIENTOS y VALORACIONES COMO LAS TUYAS, SON DE VALOR ESCATOLOGICO. ESCORIA HUMANA.




11 agosto 2018

DECODIFICACIÓN DE LA RETÓRICA DE LENIN MORENO


Arq. Vicente Vargas Ludeña
Después de instalar a sangre y fuego el neoliberalismo en Chile, su evangelizador Milton Friedman y caído el muro de Berlín, los poderes hegemónicos globales, debían modelar el hombre nuevo en el seno del capitalismo sin que nadie obstaculice sus objetivos. Estos –los individuos- como todo proceso dialéctico deberán volverse reproductores eficientes del sistema. 
De los pensadores importantes de la época mencionemos a Francis Fukuyama y su obra “El fin de la historia y el último hombre”, que surgen para apuntalar, darle un marco filosófico y epistémico al nuevo orden y al nuevo ser, fundamentada en el reconocimiento. El hombre difiere de los animales, afanosamente busca el reconocimiento de los otros hombres. “Cuando el miedo natural a la muerte lleva a un combatiente a someterse, nace la relación amo y esclavo”.
La autoestima tiene sus raíces en esa relación con ribetes narcisistas. No siempre. Es el THYMOS griego que modela la búsqueda de la autovaloración y autoestima. Más tarde la búsqueda del éxito, -el éxito es el mejor de los éxitos dice: Dewey en su filosofía pragmática norteamericana- a veces a cualquier costo.
Estos antecedentes son la cantera de la corriente psicológica, con verdaderas escuelas vanguardistas, muchas con fundamentos científicos irrefutables, para interpretar la inmensidad y la profundidad del ser humano en la postmodernidad. Hagamos honor a aquellos sabios: Freud, Adler, Maslow, From…entre otros.
De aquí deriva un ancho río de empíricos, y listos unos, que especulan con el estrés del consumismo, con la adicción a la drogas, con la tragedias personales y sus vivencias extremas. Para todos los cuales tienen una receta que los ayudará en el thymos de sus precarias existencias. En la década del ochenta los ricos y famosos peregrinaban al extremo oriente a sumergirse en las espiritualidades de culturas milenarias, en las aguas, humos, templos, picachos, campanillas, exóticas togas, meditar y buscar explicación a sus vertiginosas y febriles vidas, que en los cenáculos del placer y el consumo no encontraban respuestas, ni les satisfacía los oropeles de sus existencias.
Apareció una literatura de tranvía que almas rotas por algún sentimiento pesaroso, por un plomo que lo desvertebró, sus vidas se tornaron pesadilla. Claro que tienen una escala, de la más simplona a veces coadyuvada por alguna religión –los omnipresentes dioses, están en todo sinsabor, sanan todo, nada escapa a su omnipotencia-; hasta los teóricos exitosos, verdaderos GURUS de la autoayuda, motivación, y superación. Parece que la temática y lectores se agotan. Hoy aparece un nuevo súper hombre “el coach”, iconos que la sociedad debe consumir. Son entrenadores conocedores de las cuitas humanas, igualmente diseñadores de sueños emprendedores, tras el éxito pleno y total.
En el balance final todos los autores escarban los mismos senderos, la misma gramática, su semiótica la modifican: “Quien se comio mi queso”, “La culpa es de la vaca” “Piense y hágase rico”, “De la pobreza al poder”. Etc. Prolongado… La semántica, la misma. Despertar en el lector contradicciones evidentes de una vida azarosa. A cada quien le ofrecen un espectro de enunciados de acuerdo a los resabios de infelicidad ligeramente distinta. Para muchas personas desdichadas en prolongados sinsabores, la Biblia suele ser el ancla para detener sus naufragios.
Luego cada creador de personajes, escenas, tragedias, dulzuras, que la vida presenta con mayor frecuencia diseña su propia marca; y mide el éxito de sus invocaciones por las tiradas de libros que editorialistas llenan las secciones de libros y revistas de los supermercados. Deepak Chopra, Wayne Dyer, Cuauhtémoc Sánchez, Paulo Coelho, la lista es larga.
Lenin Moreno tiene esa, y única formación intelectual. Su universo cognitivo es el que aprendió en sus largas y dolorosas sesiones de grupos de autoayuda; voraz lector de esos manuales. Lenin Moreno es eso, y todo que lo alentó a vivir. Con sus propias limitaciones intelectuales, lo prueba su ningún trazo en una cuartilla de sus conocimientos del tema o cualquier otro. Por todo aquello su relato político está estructurado como si la sociedad, la Nación, el Estado que gobierna fueran millones de vidas transfiguradas en la desdicha. Jamás ha expuesto una escala de valores indispensables, de los cuales son relevantes en su diario vivir y que él practica; a su vez permitan ser íntegramente portadores de un mensaje: cívico, patriota y ciudadano. Su discurso es elemental. Las invocaciones a la compleja física cuántica, es una variante de los trillados esquemas de culpas, traumas y taras que el mismo ha padecido. Los valores como la lealtad, fidelidad, honestidad y otros que coadyuvan la armonización de la sociedad. Lenín Moreno se los ha metido por el forro.

07 agosto 2018

MENSAJE A RAFAEL CORREA D.


Arq. Vicente  Vargas Ludeña
La perplejidad nos asalta con una perversa intermitencia, desde que Lenin Moreno, - VERDADERO MONSTRUO- asumió el cargo que los electores le encomendamos; acicateado con sus patologías el desquiciamiento de la estructura del Estado-nación, de la sociedad y depredando la ética y moral ciudadana.
La pregunta, sin respuesta es ¿Como un MONSTRUO de esa calaña no pudo ser detectado, percibido por Usted y su equipo de colaboradores, de los cuales muchísimos lindera el mismo rasgo: traidor y oportunista?
Como todo fenómeno, engendro de sus propias aberraciones patológicas, este sujeto rebasa todo lo imaginable, y está dispuesto a agotar todos sus hálitos de vida que le quedan –que son pocos-; en la campaña contra el pasado del cual él formó parte.
Su última inspiración, fue recientemente en Colombia, en la que expresaba que Usted – Rafael Correa- era un medio, un tolerante, un alcahuete del narcotráfico en el Ecuador. Es decir, teníamos un Presidente, perteneciente a las urdimbres del narcotráfico. Ergo: éramos un Narco-Estado.
Ya lo he señalado antes. Lenin Moreno no gobierna, ha delegado el poder a las oligarquías, la Embajada de los Estados Unidos, la Iglesia,  movimientos sociales y políticos de triste trayectoria; y al hampa lumpesca, encabezada por Bucaram. Para sí, se ha reservado un fragmento del poder, que así, lo encargaron las fuerzas arriba descritas: a perseguir a Usted hasta los confines de la tierra. En sus tiempos libres, que son muchos, se somete a la limpieza corporal de la mitad de su humanidad.
El Ecuador sin detenerse, va rumbo al precipicio sin nada que lo detenga. Por supuesto, mientras este MONSTRUO  con su silla metálica ocupe los espacios de Carondelet.

17 julio 2018

DE LA INERCIA AL PÁNICO


Arq. Vicente Vargas Ludeña
Lenin Moreno metió al País en el túnel del desastre. De la dinámica febril pasada, hemos entrado, por razones y circunstancias que más adelante se detallarán, a un “estado inercial larvario”; luego vendrá el culmen de la tragedia: el “estado de pánico”. Los pueblos de Brasil y Argentina, por ejemplo, se encuentran en la explosión del pánico: el hambre regresó con más saña sin tener por medio una guerra económica externa. Al contrario, desde Países y Organismos Multilaterales están apalancando con sus instrumentos financieros -FMI, BM y otros- las calamidades de esos pueblos que antes de la década pasada la vivieron con altas cuotas de violencia, infamia, hambre y éxodo de sus ciudadanos. La historia se repite con la aplicación ortodoxa del neoliberalismo.
Pero no es de esas Naciones que hablaremos. Son los estados emocionales que atraviesan los pueblos cuando sus vivencias se caotizan hasta el delirio y el suicidio. De esto, Lenin  Moreno conoce bien y mucho desde sus angustias vividas, y convertidas luego en tragedia. En consecuencia, la tragedia, es el mismo sujeto. En otra reflexión http://vichevargas.blogspot.com/2018/04/desde-la-conmiseracion.html -DESDE LA CONMISERACIÓN- anotaba: porqué y cómo este escombro apareció en la vida política del Ecuador.
Lenin Moreno siempre fue: “nada”, “nadie”. Ahí llevamos culpa multitudes: dirigentes de Alianza País y electores que lo tuvimos en el escenario político diez años. Hoy los adláteres que rondan la silla de ruedas –traidores por antonomasia- venden una falacia con las encuestas. El porcentaje de aceptación que bordea el 40% en decadencia, pertenecen a un grueso número de incurables odiadores de Rafael Correa, hasta Guillermo Lasso se ha delatado admirador de Moreno; el resto será un insignificante grupo de peregrinos burócratas amenazados.
Su pasado lo lleva como imborrable impronta en su anodino origen y en el “tiro de gracia” que recibió y lo postró, sin el cual seguiría cumpliendo las leyes del tiempo: envejeciendo y vegetando como sus condiscípulos y amigos, a la caza de un escritorio en los laberintos de la burocracia. Nada más. Puede parecer una sorna la frase “tiro de gracia”. Pero es real; para él, con el transcurrir de la vida se transformó en el premio mayor; aunque vocifere que no buscó, tampoco necesita el poder que hoy detenta. Desde la conmiseración, el pueblo compasivamente soñó una posibilidad renovadora. El pueblo se equivocó, o mejor, se engatusó con las sensiblerías que decodificaba en el personaje del cuento. Sus estigmas psicopáticos estaban latentes y aparecieron con toda su vehemencia amoral. Porque después de los panegíricos engolados semejante a un Zaratustra en el desierto sobre la figura de su binomio; nadie comprende como un traidor puede llevar hasta el paroxismo el odio, plasmado en un macabro plan de persecución y venganza de alguna ofensa desconocida, que a lo mejor, le endilgó su mentor, Correa.
El País se encuentra en “estado de inercia” con un espejo al pasado. Un año de latencia larval sin  horizonte ni puerto de llegada. Delegó el poder a los que siempre gobernaron el País. Lenín Moreno se retiró a su burbuja perversa que siempre ha disfrutado. Es  comprensible sus limitaciones intelectuales, morales, físicas le impiden gobernar con un verdadero Programa de Planes y Proyectos.
Sin embargo, sus alcances protervos no tienen límites. Ha montado en el espacio de poder que se ha reservado para sí, una implacable e inocultable persecución a Rafael Correa. Sus aliados que requiere para sus fines son de la peor calaña: jueces, sicarios, medios de comunicación, la Embajada de los EE. UU., banqueros, empresarios y la variopinta jorga de traidores en los altos y medios cargos de la administración pública. Del experimento que vivimos pasaremos al pánico generalizado, pagando un alto precio en el desarrollo de la Nación. Vendrá la explosión en todos los órdenes que hemos hablado antes: la pobreza, desempleo, hambre y todas las plagas que en el pasado, ya experimentamos.
De esto, Lenin Moreno conoce con detalle. En sus etapas de motivación y autosuperación que se habrá sometido en aquellas sesiones de los que sufren tragedias de cualquier naturaleza, recurren a prolongados debates entre sí. Alcohólicos Anónimos lo implantaron como terapia grupal décadas atrás.
El relato que exhibe Lenin Moreno es extraído de esos manuales. Su escasa capacidad le impide comprender que no está dirigiendo una sesión motivadora, que fue elegido para gobernar una Nación y organizar un Estado. Le han llamado a su retórica: cantinflesca, vacía, tonta, ridícula, incoherente y pobre. No puede ser de otra manera, lo hemos señalado; la tragedia no es el País. Es Lenin Moreno, la tragedia. Mañana la tragedia será nuestra. Mientras eso sucede, el personaje de la silla habrá fugado.

28 mayo 2018

SODOMA


Arq. Vicente Vargas Ludeña
La analogía que me atrevo realizar tiene un tronco generador que caracteriza la narrativa, sobre lo humano: la ética y la moral. Las palabras y las cosas la cultura humana las ha universalizado. De manera que con facilidad diferenciamos lo bueno de lo malo en la cotidianidad y en el devenir. Mi título: “SODOMA”, es la mitad de la otra mitad: “GOMORRA”. Libro fascinante escrito por Roberto Saviano. Un relato real del bajo mundo en el que desde su niñez presenció el complejo entramado criminal, político, social y empresarial. Este testimonio le ha costado al autor una sentencia de muerte dictada por las familias mafiosas de su misma tierra: Nápoles y otras regiones del sur de Italia. Desde la publicación del libro jamás anda solo por calles, plazas, ciudades o países. El Estado costea su seguridad personal.
No podríamos descifrar las entrañas éticas y morales de vidas paralelas, sin el recurso axiológico: los valores y sus contrarios, dependiendo de la sociedad y su cultura en que se desarrollan y practican.
Seres monstruosos, cada día y en todas partes brotan como gusanos sobre un cadáver. Colombia ha fertilizado su sociedad para que diariamente se reproduzcan estas despreciables criaturas. Nuestro País –Ecuador- no escapa de estas tempestades, aunque en menor escala.
No se debe perder la perspectiva de la analogía desde los valores, y que las semejanzas de lo comparado con los otros, guardan el mismo perfil: truhanes. Un sicario colombiano, lugarteniente del capo del narcotráfico Pablo Escobar Gaviria, de nombre: John Jairo Velásquez alias, “POPEYE”. Asesino confeso de alrededor de doscientas personas; según sus propias palabras y entrañables sentimientos, descritos como un suceso en su vida. Nada más. Cumplió una pena de 24 años en la cárcel. Salió en libertad condicional. Hoy nuevamente lo encerraron por constituir una amenaza a la seguridad ciudadana. Indudable es un guerrero del mal, sentenció al candidato presidencial, Petro: “si mis palabras no son suficientes, la ametralladora, hablará por mí”. Este episodio no extraña. Lo singular es que, como alguna vez escribí; en Colombia la violencia, el crimen, la corrupción, el narcotráfico y una larga letanía de descomposición moral desde las más altas cotas del poder político, religioso, social y económico, adquiere en el correlato de lo estético un estilo de vida. La estetización de lo más abyecto adquiere rango de status y parangón de Hollywood.
La estrella rutilante que aspiraba pertenecer al firmamento colombiano del jet set, proyectaba públicamente en las calles y plaza su vida pasada en la esfera de lo amoral, sin una traza de escrúpulo. No existe la moral en su conciencia, ni los valores intrínsecos del ser tienen alguna importancia. Tampoco en su niñez los conoció. Ya opinaba sobre lo bello y lo feo; lo excelso y trágico de la vida; se volvió un objetivo turístico, por alguna razón desconocida la gente se afanaba un selfie cachete con cachete; asesor de seguridad de las personas;  sujeto que estaba cada vez más cerca de la inmortalidad: simplemente, el miedo no estaba en las aplicaciones de sus emociones, no recordaba como el temor lo aprisionaba cuando asesinaba y recomendaba ejercitar destrezas en el uso de las armas, asesinar se vuelve una adicción –decía-; promulgaba sus decálogos sobre lo humano y lo divino: creyente a su manera. Como estaba incorporado a la sociedad, lo político no le era ajeno. A los comunistas les tenía destinado un plomo en el pecho, y un lugar en el infierno. “POPEYES”, en Colombia existen por miles. La escala de la moral no existe. Lo mismo son los mandatarios, y todo lo que subyace en la urdimbre del poder; hasta la podredumbre humana que yace como estiércol en las calles: mitad persona, mitad animal devorado por las drogas.
Esta breve semblanza de un colombiano que exhibe su empaque físico y amoral en las calles, plazas de cualquier ciudad; era un excelente producto del marketing lumpesco para los medios, los émulos, el establishment incluidos los poderes del Estado. Pero el dilema continúa. Este asesino ¿Es víctima o victimario? Esa Nación es el conjunto de todo. Colombia es un puzzle de degradaciones, que armar una figura con ese juego resultaría un monstruo inclasificable. Todo ese conjunto de escombros putrefactos no se puede construir un Estado-nación. Colombia es, y seguirá siendo un Estado fallido.
Lo análogo amoral en Ecuador no es un asesino en serie. Es una dinastía de mestizaje Libanés-ecuatoriano. Un alcalde de Quito, los llamó: “una tribu de los desiertos arábigos”. Treinta y siete años el País ha estado sometido a estos aventureros de la política con los mismos instrumentos amorales. Es decir carentes de todo principio. El superviviente actual, paradigma de la desmesura humana, truhan por los cuatro costados, vivió palaciegamente en un País de Centroamérica, veinte años. Reo y convicto de toda clase de delitos. Los más sobresalientes aportes a su verdadera dimensión de zafio y hampón han sido el peculado, sin contar con otros atropellos a la moral, a la dignidad, el respeto a la ciudadanía. Como Popeye, exhibe su conducta de vertedero sin escrúpulos. Blasfemia por cualquier canal, ofendiendo no solo a sus virtuales enemigos, sino enlodando a todo lo cerca que esté. Carece de cualquier formación académica o intelectual; en el pináculo de su estupidez y amoralidad certifica que los lupanares de la Calle 18, son más eficaces en el aprendizaje de las teorías y alcances de la vida: que Yachay, la Universidad del conocimiento. Su estatura moral es la del perfecto cobarde. Ha huido de la ley cuántas veces ha sido procesado. No ha pisado un minuto la cárcel, pero ha vivido 20 años fuera de los alcances de ley. Nadie conoce qué profesión ejerce, a pesar de haber ejercido funciones públicas desde Alcalde a Presidente surge la pregunta ¿Alguna vez, alguien conoce sus estados patrimoniales? Su estilo de vida es ostentoso y publica ¿Quién conoce sus ingresos y razones de ellos? La mujer para él, es la cosificación en el contexto social; la expresión vívida del sexo. Nada más. Su retórica gramatical logra articular escasamente una idea fragmentada, aderezada del grito y la blasfemia. No es despreciable la connotación de la estructura mafiosa de él y todos sus aliados e integrantes. La supervivencia con ribetes de Sultán en Panamá, evidencia las ramificaciones características de la mafia.
La analogía nos conduce sistemáticamente a un parangón aunque distante y distinto al mismo punto de donde partimos. Seres amorales convertidos en tutores de la vida pública, de la sociedad, de la destrucción de los valores indispensables en la colectividad.
 Lenin Moreno condenó al Ecuador al precipicio, al despeñadero cuando en un maridaje espurio y vergonzoso  trajo al rufián de su huida, para  que haga el trabajo sucio contra el compañero que traicionó cínicamente: Rafael Correa. El juego perverso con la ética y la moral la jugaron todos. Por todo aquello el complot mafioso encabezado por Lenin Moreno, se fraguó a las orillas del Lago de Ginebra, hace mucho tiempo atrás. Repetiré la lista de actores: agentes de la CIA., banqueros refugiados en los Estados Unidos, la derecha cavernaria del País, ciertos grupos e individuos aislados, y por supuesto el personaje de nuestro relato, como sicario y gatillero. Cada cual tenía funciones específicas el TRAIDOR en esta faena era indispensable, insustituible. Entonces la ética y la moral la filtraron por la alcantarilla. Hasta ahora están saliendo airosos. Nadie sabe hasta cuándo dure esta pesadilla contagiosa.
 ¿Quién podrá encargarse de salir a buscar la virtud? Arma poderosa de los gamberros y mafiosos. El virtuoso fabrica su virtud no a pesar o por lo menos al margen de las urgencias de su cuerpo natural, de su condición histórica y cultural, de sus ambiciones, necesidades y apetitos, sino precisamente con todos sus elementos. De allí mismo de donde otros sacan vicio, debilidad o crimen, él obtiene virtud. Fernando Savater construye una idea genial sobre lo que me preocupa en este renglón. “¿Hará falta recordar lo de que la hipocresía es el homenaje que el vicio rinde a la virtud? ¿O la deformación propagandística que actualmente acompaña los gestos políticos superficialmente más nobles y filantrópicos? Y, sin embargo, es fundamental insistir en que la vía de perfeccionamiento moral pasa por la imitación de actos excelentes y no por la aplicación de reglamentos o el respeto a leyes”.

15 mayo 2018

EL MODERNO PROMETEO


Arq. Vicente Vargas Ludeña
En el verano boreal, cubierto por una espesa y prolongada sombra, debido a un extraño fenómeno atmosférico donde no hubo estación estival; Mary Shelley, en el año de 1818, hace doscientos años, publica una novela cuya prolongación en el tiempo nos recuerda y nos advierte. Y claro, nos divierte con su lectura y sus varias interpretaciones por todos los medios realizados hasta hoy; porque su personaje se replica semánticamente a través de los tiempos. La novela se titula FRANKENSTEIN o el moderno PROMETEO. El trabajo de Mary lo realiza en Suiza, rodeada de talentosas figuras de las letras y la filosofía inglesa. Disfrutando a la vez de remansas lagunas y escarpadas colinas que adornan al Lago que avecindaban.
En los años 2014 y 2016, en la Suiza donde nació Frankenstein, vive otra réplica del monstruo de Mary Shelley, fungiendo  representaciones diplomáticas de una nación del otro lado del mundo. Víctor crea ese engendro de hilachas y restos de cadáveres humanos, extraídos de ladrones y delincuentes, insuflándole vida como el Frankenstein. El delegado diplomático, aunque su postración en una silla de ruedas y sus incapacidades físicas lamentan las sensibilidades -las mentales, también lamentables, la exhibió más tarde- nos trae a la memoria aquel monstruo objeto de la voluntad de su  creadora. Su vida, como la del monstruo, transcurre por los mismos senderos: aprecio, desprecio, lástima y un final, hasta hoy, incierto.
Lo singular del relato es que en esa civilizada Nación, se construyen los engendros: uno de ficción, Frankenstein; el otro de concreta realidad, lo llamaremos el Moderno Prometeo. No es ficción la existencia de este enano físico y mental –un esperpento y espectro de gobernante-, tampoco sus acciones presentes y una lastimera montaña de patologías que lo caracterizan, como una triste figura salido de mentes afiebradas –un montón de trapos cargado como carreta de bultos.
Su compañero de ruta de diez años: Rafael Correa reconoció que este sujeto, era un individuo sin principios; pero hasta entonces no había resquebrajado su statu quo, o renegado la vida que había elegido; hasta ahora, solo comparada a los Califas árabes. Era lo que buscaba afanosamente sin límites éticos, morales ni intelectuales. Muchos lo advertimos. Pero nadie descubrió, lo que, con el sigilo de verdadero agente, en conjunto con otros personajes del álbum delictivo de la política nacional estaban construyendo el verdadero monstruo: El moderno Prometeo.
Vive dos años a miles de kilómetros de su Patria, repito, de nada material tenía que preocuparse. Conoce bien, que es el “as” del naipe electoral presidencial por venir; se vuelve indispensable en el juego del poder. También los saben los enemigos del Proyecto de Rafael Correa.
El moderno Prometeo está constituido de material magnético y de retazos morales. Atrae al álbum de todas las fuerzas políticas neoliberales que han caído en un insomnio eterno, acariciando sueños de ver a Correa y su vida en el despeñadero. Existen facciones de toda naturaleza: políticas, sociales -son los odiadores incurables- económicas, agentes de la Embajada Yanqui, que lo acosan sin cesar. Su compromiso ético, moral y de Programas de un futuro para el País, con los que había llegado al poder, no lo inmutan. Sus espacios en la suiza del reloj, era el Vaticano de los creyentes que el moderno Prometeo, podría cambiar el curso de la historia en Ecuador.
Diseñaron con mucha antelación a las elecciones presidenciales, un complot con los enemigos del Proyecto de Correa, esto no constituía para el moderno Prometeo, una piedra en el camino. Sin dudar la colusión para el complot, debía ser el marco de una estructura mafiosa. La ética y la moral está negada en estos procesos. No podía ser con ingredientes contemplativos o benignos, debía ser radical. Lo sucedido en Brasil con Dilma y Lula es un referente de lo grotesco de la infamia.
En el crimen organizado, y los Golpes de Estado hay unas fuerzas oscuras que impulsan, dinamizan, direccionan los objetivos políticos y económicos de los grupos involucrados: Reunión de grupos, de personas de manera permanente para ciertos delitos; Estructura jerarquizada; Sometimiento a  las reglas premios y castigos; Capacidad para actuar de manera eficaz mediante la violencia, la amenaza y la intimidación; el sigilo es una condición y cualidad de los involucrados. Las actividades delictivas tienen fuertes repercusiones sociales. Para empezar: los periodistas asesinados en el frontera colombo-ecuatoriana y lo que vendrá, la tipología de delitos que la mafia lleva a cabo son múltiples.
El Moderno Prometeo es un delincuente. Está bajo juramento en los códigos de la mafia. Ha cumplido con lealtad lo acordado con la derecha y banca mafiosa en el despacho de su Agencia Diplomática en Suiza. La traición y la felonía a su camarada Rafael Correa, es el alfa y omega de esta tragedia nacional. A la víctima de la traición no se  puede dejarlo suelto. Hay dos caminos: la cárcel, estilo Lula; o la inmolación, estilo Eloy Alfaro. Mientras el viento no se lleve la última traza de ceniza del cuerpo incinerado, no se detendrán en  este macabro carnaval.
El Moderno Prometeo, igual que el Doctor Frankenstein fue deglutido por su propio engendro, también será combustible de la pira ardiente que el pueblo levantará para sanear esto que se llama Ecuador.
En el Ecuador no hubo, no hay un cambio de gobierno, o de régimen si alguien quiere denominar así lo que está sucediendo en el País. No. A la Nación la están destruyendo como si fuera Patria de algún enemigo. O el reducto de un Cartel de narcotraficantes. Solo a guisa de pistas en lo expuesto: Los Isaías desde Miami han demostrado su carácter mafioso desde el día que huyeron; pronto los tendremos saludando al Prometeo. Jaime Nebot en recientes tiempos, negaba con enfado cuando le preguntaban una posible candidatura a la Presidencia; hoy con socarrona sonrisa contesta “bueno… hay que esperar… ver el futuro….” Hoy está más cerca ese sueño. Porque el “maldito Correa” ya no existe más –debería ser su respuesta-. Todos los hechos políticos, económicos, sociales, de coyuntura están expuestos para que cualquier ojo avizor los descubra. La entrega de la soberanía está en camino, pronto llegará. La estructura jurídico-político, debe tener rasgos de una comunidad mafiosa desde los gestores del poder, con actores mafiosos: el Estado de derecho tiene por el momento, tres poderes jurídicos-constitucionales: el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, La Asamblea Nacional, y la Corte Constitucional. Tres escenarios con una multitud de actores patriotas, cada cual dice defender con más ahínco los intereses populares. Marionetas de los carteles. Eso son.
¿Alguien lo cree? ¡He ahí, la estructura mafiosa que El Moderno Prometeo ofreció a sus nuevos aliados! Son verdaderos carteles que desprecian la vida, a la sociedad, corrompen la conciencia ciudadana, sus herramientas para el logro de sus objetivos son: la traición, la felonía y cuando las circunstancias lo requieran con sangre irán tapizando el destino de la Nación.

25 abril 2018

SEGURIDAD vs. INSEGURIDAD


Arq. Vicente Vargas Ludeña
Mientras más globales son las relaciones e interdependencias de las naciones, de las sociedades, la economía, la cultura; la seguridad como carencia de riesgos, amenazas o miedos se vuelve más frágil, más débil. La seguridad ciudadana es la acción integrada que se desarrolla en colaboración con la ciudadanía con el fin de armonizar la convivencia pacífica y ordenada en un determinado territorio.
La inseguridad es lo contrario. Más, es una acción que no se ha producido por espasmos de la naturaleza ingobernable. Como diría Marx: “La naturaleza no produce por una parte poseedores de dinero o mercancías y por otra, personas que simplemente poseen su propia fuerza de trabajo”. La inseguridad es el resultado de fuertes contradicciones en el seno de las fuerzas productivas. La dicotomía los buenos y los malos, no es resultado del destino de los dioses.
En el momento histórico que transcurren nuestras vidas –la seguridad sólo está garantizada para las corporaciones de SEGUROS- pende una amenaza de exterminio genocida encabezada por el imperio. Lo viene ejecutando en varias regiones del planeta –recordar Vietnam, Corea del Norte, los Balcanes, Libia, Irak, Afganistán, en este momento en Siria-. Mañana  lo hará sin escrúpulo alguno, donde haya una “amenaza inusual y extraordinaria contra la seguridad de los Estados Unidos”. Venezuela tiene esa sentencia condenatoria, deberá pagarla con la sangre de sus hijos. Es decir, la existencia de la inseguridad masiva y global pende de nuestras cabezas.
Pero el terror y sangre que derraman las víctimas de las agresiones militares; se revierten en sus mismos linderos. La inseguridad es la diaria angustia de los ciudadanos estadounidenses. Si cada individuo porta un arma por “seguridad”; la inseguridad potencial está en proceso. Es el País que más presos y convictos tiene en el mundo, proporcionalmente. La víctima que no tiene escapatoria del destino fatal: es el negro. Es víctima y victimario en ese infierno de violencia que  atávicamente ha vivido. Por mucho que  al quitarle las cadenas de la esclavitud, lo esclavizaron con esa droga de ignotos e infames relatos: la Biblia.
Así mismo, el imperio y su condición de  imprescindible ético global, viene aplicando en América Latina sus narrativas desestabilizadoras: políticas y económicas. Las tensiones que provoca no son de índole limítrofe territorial; a pesar de la existencia de algunos contenciosos en la región. No son esas las razones, que en el pasado eran causa de inútiles desangres.  Hoy las causas de las amenazas, son el desprendimiento del yugo imperial de algunas progresistas y soberanas Naciones.
Otra de la razones de la inseguridad son el narcotráfico y su fabulosa rentabilidad. Siempre que el dinero media las relaciones, sobresale la Nación del destino manifiesto –Estados Unidos- patrocinadora de semejantes negocios y proterva degradación. Que sean felices y abandonen pronto este terreno mundo. Y Claro, toda esta narrativa apocalíptica llamada inseguridad, llega hasta nuestras goteras. Nos salpica: sangre, miedo, angustia y fatalidad. Oportunidad para laboriosos empresarios y banqueros, trabajo a destajo de mulas, peones, capos, armamentos y consumidores. Un sinfín de actividades colaterales que corrompen a la sociedad sin diferenciación de clase.
En el gobierno de un personaje impresentable y precaria inteligencia que posa sus asentaderas en Carondelet, decidió enfrentar al crimen organizado, y garantizar a sus ciudadanos “seguridad” integral. Él y su equipo, huérfanos unos donde el destino los había tirado, corruptos otros, les robaron los “huevos al águila”. Los narcos no reclaman las rutas para el transporte de la droga; ni libertad para sus industrias. Reclaman el dinero contante y sonante que desaparecieron en las manos de unos uniformados. Resulta ridículo que esas prácticas de la producción, transporte y comercialización de la droga realizada por décadas, auspiciada y promovida por los poderes colombianos; un esperpento, desde una silla de ruedas pretenda volcar la inseguridad ciudadana en seguridad territorial. Es de humor negro, y a veces infantil, su revestimiento de Júpiter Tonante, amenazando al Guacho y toda su cofradía. El colofón de este párrafo, no abandona la ridícula descripción anterior. El esperpento convoca a un grupo de militares generales, verdaderos carcamales, para que le abastezcan de ideas al remedo de gobierno, presa de su propio laberinto que ha creado. La figura más señera: el General Paco Moncayo, anciano y golpista hoy, guerrero de mil “batallas” ayer. Nunca hubieron batallas: fueron escaramuzas con otras fuerzas armadas peruanas  corruptas. Las fuerzas armadas de Colombia en 60 años no han podido derrotar al crimen, a los guerrilleros y a ningún grupo fuera de la ley ni con el amparo de las bases militares yanquis. ¿Cómo pueden unos Generalitos ecuatorianos enfrentarse a una historia de crimen contagiada desde el País vecino, claramente establecido como Estado fallido? Nuestros militares deben empeñarse en destrezas de juegos de Nintendo; en guerras virtuales de internet. El Pueblo esquilmado, es el que paga con su miseria material los pujos bélicos de nuestros Generales.
El relato siguiente puede ser un baremo de que el País ha vivido con una variable inseguridad. En Guayaquil los asaltos a los vehículos livianos se cebaron en los pasos a desnivel. Muchos personajes fueron víctimas. El inefable alcalde Nebot, administrador también de la seguridad de la ciudad; invitó a lo más granado del tema continental. El ex alcalde de New York, R.Giuliani fue uno de ellos, testigo del 9/11. La solución: construir unos balcones metálicos en la cota más alta de los Pasos, sitio de los atracos y aposentar un guardia en ese lugar. Conclusión: nunca más, se repitieron los asaltos en esos lugares. Ahí siguen los balcones como testigos ferrosos de la estupidez humana. Porque los ladrones y asaltantes –más inteligentes-  buscaron nuevos puertos donde atracar.