20 septiembre 2018

¿LENIN MORENO ES PSICÓPATA O SOCIÓPATA?


Arq. Vicente Vargas Ludeña
CARACTERISTICAS GENERALES DE SOCIOPATAS, NARCISISTAS, Y SICOPATAS INTEGRADOS.- Son sujetos con estructuras generales distintas a las normales a nivel de la corteza pre-frontal y solo son capaces de sentir muy básicas (las asociadas al sistema límbico) como el odio, miedo y un deseo sexual pronunciado. Todos ellos tienen muy desarrollado un sentido de grandiosidad y se sienten superiores al resto de la humanidad. Estos comúnmente llamados proto-humanos aprenden desde muy temprano que comportamientos necesitan para obtener lo que quieren, estudian las emociones humanas como el amor, el dolor, la simpatía para luego imitarlas a la perfección. Muchos de ellos pueden mantener una máscara de cara dura por un periodo largo de tiempo ya que pueden pasar sin ser detectados por los “radares humanos”. En el trabajo suelen ser divertidos y sociables. Son los que parecen escuchar “lo problemas de los demás” (pero realmente lo hacen para beneficios)
Este fragmento en negrillas corresponde a un Enlace tomado de FACEBOOK.

Personalidades con evidentes defectos físicos externos: congénitos o adquiridos, han sido objeto de papeles estelares en la literatura de ficción; también en la cotidianidad, así como en siniestros papeles históricos. Obviamente, también, en tiernos y profundos sentimientos de solidaridad y afectos. En los momentos actuales, lo hay, siempre los habrá.  Es la condición humana.
El prolegómeno de esta reflexión describe teóricamente el fenómeno del conjunto de personas que permaneciendo a nuestro lado no los hemos comprendido. Creíamos que eran situaciones circunstanciales. Y no una condición de los denominados proto-humanos.
En mi juventud universitaria, tuve un compañero que había sufrido de poliomielitis, en consecuencia caminaba “pateando las piedras”. Era de compleja personalidad, desdeñaba lo que para los otros, nada afectaba; en cambio, para él era una rémora. La sorna y la burla eran su talante. Debo aclarar que era muy listo.
Víctor Hugo, poeta dramaturgo y novelista dejo su huella dramática en “Nuestra Señora de Paris”, protagonizada por QUASIMODO: jorobado, tuerto, de rostro desgarrado, de aspecto esperpéntico; con una cualidad hercúlea. Obligado por su mentor: secuestra a la bella gitana Esmeralda. Es arrestado y vilipendiado por la multitud. En el patíbulo, cuando todo estaba perdido; Esmeralda sube con un bote de agua a saciar la sed en los labios del “monstruo”. La muchedumbre perpleja no comprende la escena. Quasimodo era en verdad, un ser de una infinita ternura y solidaridad; La bella gitana se vuelve huésped del contrahecho, en la torre del campanario de la Catedral, Nuestra Señora de Paris.
EFIALTES, es otra figura histórica en la línea de estos fenómenos proto-humanos. En la película 300, lo personifican como un Quasimodo, sin la fuerza titánica de éste; pero de una ambición por las riquezas, delirante. Su miserable aspecto físico no despertaba en nadie y nunca los alcances de un TRAIDOR  sin parangón. No tenía límites, carecía de cualquier escrúpulo. Entregó al enemigo, con la traición a todo el ejército de la Nación y a su Rey Leónidas. Cumple rigurosamente con el marco teórico arriba descrito.
Pero, dejemos a un lado la ficción y la historia. Hoy, aquí, en la cumbre del poder político, tenemos la obra perfecta de la Psicópata y Sociópata, simultáneamente. Tiene los estigmas corporales del proto-humano como diseñado en arcilla. De repugnante escena cuando en cuadrilla deben cargarlo para salvar un pronunciado desnivel. De inteligencia elemental y una estructura amoral única en la historia de más de medio siglo en el Ecuador. UN TRAIDOR PERFECTO. Diez años mascullando su siniestro Plan, en las mismas entrañas del poder. Simulando compartir esperanzas y sueños junto a los compañeros de la “minga nacional”. Su objetivo canalla, lo perfeccionó con conspicuos equipos de felones como él; y delincuentes contumaces de la política nacional, en conjunción con los banqueros, la CIA, el Departamento de Estado de los Estados Unidos y la escoria de malandros bucaramistas y su luenga lista. Mucho se ha dicho ya, de la calidad moral de este proto-humano. También del daño que está causando en la sociedad y al País.
Mi compañero que al caminar “patea las piedras”, Quasimodo una ficción, Efialtes un traidor de alcurnia sin nombre; y Lenin Moreno ejemplifican con precisión, sin dejar un renglón sin cumplir las patologías pertinentes al miserable juguete del trágico destino. El último se encarna en la destrucción y desgracia Nacional contemporánea. Todos  cumplen los epistemes de las ciencias que estudian estos monstruos.
Lo infame y fatal, es que, unos son la condena de la moral ciudadana. Destruyen con sus taras la vida los pueblos. Otros viven su vida acariciando sus sentimientos y emociones.

04 septiembre 2018

¿LA HISTORIA SE REPITE?


Arq. Vicente Vargas Ludeña
No. La historia no se repite. El tiempo y el espacio tienen sus propias leyes. La historia es la ciencia en lo que nada sucede dos veces. En la Naturaleza y en la Sociedad todo se halla en estado de perenne movimiento y cambio constante, siempre los fenómenos se renuevan, se desarrollan incesantemente, y donde hay siempre algo que nace, crece, luego muere y caduca: aquello es historia. La humana, es la que nos motiva en esta reflexión.
Aforismos populares abundan para explicar en lenguaje coloquial, los avances y caídas de los pueblos en el mundo del poder y la política: “El que no conoce la historia está condenado a repetir los fracasos”; “tropezar dos veces en la misma piedra, es torpe necedad”. Son entre otros.
La singularidad geográfica y humana de nuestra región latinoamericana es un fenómeno que se intenta explicar desde la historiografía, y no, desde las contradicciones dialécticas que entrañan procesos del devenir antropológico. Pocas tesis logran explicar el vértigo que imprime el crecimiento de las necesidades humanas, satisfechas unas, insatisfechas la mayoría. Igualmente su inefable organización social, económica y política. Indudable, resulta compleja la tarea. Sin embargo pensadores de alto linaje intelectual, nos han dejado un océano de acontecimientos, donde poder sumergirse, para aprehender hechos desde tiempos pretéritos, lo cotidiano y hasta lo perceptible en el tiempo futuro.
Argentina y Ecuador eligieron el mismo camino ideológico-político; después de una experiencia inédita en la década de este siglo, con gobiernos relativamente independientes y soberanos. Mauricio Macri, pasa ya, los mil días en la Presidencia. Se define decididamente como antagónico de su predecesora: un verdadero NEOCON; sin rastros de peronismo en su visión y trajinar político; como así, lo venían asumiendo la mayoría de la clase política predecesora; subsumidos en una entelequia “Peronista”.
En Ecuador, se elige en la urnas a Lenin Moreno; sucesor comprometido con la continuación del Proyecto político de su antecesor, Rafael Correa. Ha cumplido en el cargo Presidencial 15 meses. La pequeña y gran diferencia con Macri, es que este personaje, Moreno, en un muy estudiado y planeado complot, traiciona a los electores, a sus compañeros de ruta y al mismo Correa. En una similar, morbosa y repudiable conducta, a lo Lucio Gutiérrez. Sin explicaciones de cuál es su ruta política en el ejercicio del poder, se asume como un impostor. A veces “progresista moderno”, revisionista, reaccionario; y un sinfín de afinidades políticas perversas y retrógradas. La real: un verdadero canalla, traidor y cretino.
Argentina bordea los precipicios que fueron azotes del pasado: pobreza del 40 %, hambre, inflación; depreciación del peso, superior al 120 %; crecimiento por debajo del cero; fuga inmisericorde de dólares a Paraísos Fiscales; desempleo de dos dígitos; calificación de Riesgo País cerca de los 800 puntos. Su peor tragedia y la del pueblo argentino: la postración incondicional al FMI. Es de anotar que Macri no recibió un desastre de esas dimensiones. Más bien, recibió un gobierno con algunas dificultades, como ellos mismos afirman que podrían ser enmendados en el camino. Encontró la mesa servida, aunque sin licores finos. Pero en los mil días, hasta hoy, destruyó lo que encontró; y su proyecto neoliberal, si, lo ha realizado a cabalidad: demolición total de la Nación Argentina. Es de anotar que Macri, no traicionó a sus electores y socios, él advirtió por donde habría de conducir su gobierno. Aliado incondicional del imperio; con políticas de renuncias soberanas en todos los órdenes, incluidas las territoriales. No podía faltar, la inexcusable acusación al gobierno anterior de su apocalíptico fracaso.
Existe una fatal coincidencia con el gobierno que el Ecuador eligió: Lenin Moreno hace 455 días. Sobre la conducta atrabiliaria, farsante, traidora, mediocre intelectualmente, sin pertenecer a las elites económicas se sumó  a sus angustias y deseos frustrados durante diez años del gobierno de Correa. Y volvió sobre los pasos cruentos del pasado, pletóricos de desesperanza y sin rumbo. Repite con calco, el desastre argentino. Solo que en menor escala por el tamaño del Estado ecuatoriano.
Moreno flexibilizó y tercerizó el poder. Los verdaderos perdedores son, los que actualmente gobiernan: social cristianos, banqueros, Cámaras, el FMI, y la entrega total de la soberanía, a las nuevas formas de dependencia militar del imperio. Hasta la escoria lumpesca de los Bucaram y similares, orbitan la estupidez y miseria sentada en Carondelet.
El colofón de esta tragi-comedia continental, es que aparece un siniestro personaje ecuatoriano: Jaime Durán Barba, como mediador estratégico en el marketing político. Asesor estelar de Mauricio Macri. También desempeñó las mismas funciones en la campaña de Lenin Moreno. Pero, es de anotar, que en el pasado fue consejero y estratega de los peores personajes de la política nacional. Su último trofeo lo exhibió varias veces: el actual alcalde de Quito, Mauricio Rodas; no creo que valga ningún comentario.

24 agosto 2018

LA ESTUPIDEZ Y LA MISERIA


La satisfacción que los individuos
parecen encontrar en su miseria
refleja el esfuerzo creativo
necesario para cultivarla.

Arq. Vicente Vargas Ludeña
En el año 1988 el Ing. León Febres Cordero entregó el mando Presidencial al Dr. Rodrigo Borja. El nuevo gobierno asumió el poder con todas las consecuencias, que fueron desastrosamente públicas del régimen anterior. Aquí se busca establecer las paradojas entre la ruindad de dos gobiernos contrastados con su antecesor, el uno; y posterior el otro. Lo ruin y miserable son hitos de esas caricaturas del poder político.
Febres Cordero jamás fue un estadista, ni siquiera un gobernante de un Estado de Derecho constituido. Fue un mercader en el poder. El carácter facho de su gobierno, su extracción de clase, la ninguna comprensión de los procesos globales, su mayoral personalidad lo disponía no a gobernar, sino a someter, escarnecer a sus enemigos o adversarios políticos. Sus ejes predominantes en el poder eran los negocios del Estado. Su pasión y destreza en el manejo de armas de fuego, le inspiró crear un estado de guerra contra el “comunismo”. En esas batallas de fantasía persiguió y desapareció muchas personas, otras cayeron en una guerra virtual declarada por el minúsculo führer. Desafió a los militares; hasta que estos tomaron la justicia en sus manos a través de un levantamiento en una unidad militar –Taura-. Donde las armas rugen, la sangre brota. Hubo muertos, y la vida del protagonista principal flotó en la levedad del tiro de gracia que nunca llegó. Como eso no sucedió: la muerte del Presidente, la majestad del poder que dijo representaba sirvió para trapear el piso; hasta el soldado de bajo rango pero indignado lo humilló empalmándole el “culo”.  Las transacciones de representativo valor se realizaban en el propio despacho de la Presidencia, donde ahí mismo se celebraban con champaña por el “éxito” de los resultados. En consecuencia los negocios no reflejaban el desarrollo de las obras, sino el enriquecimiento de sus miembros. En una somera Auditoría la Contraloría estableció, que desde el edecán, los ministros, y todo aquel que se mojaba el ojo presenciando aquello salió imputado y prontuariado con  numerosas y gruesas glosas de peculado. Su gabinete integro terminó en el exilio -Miami-.
El Dr. Rodrigo Borja, asumió las funciones que le otorgó el pueblo ecuatoriano, recogiendo escombros de un Estado en crisis sistémica, sobre todo ética y moral: un pueblo desmoralizado y vencido por la tragedia ocasionada por el gobernante anterior. En pocas ocasiones, al inicio de sus funciones su relato fue denostar o perseguir a su antecesor. Y más bien forjó su propia clave: recuperar la majestad del Estado y del poder antes deshecha, vomitada con casquillos y pólvora esparcidos por la valentía del mayordomo que había sido huésped en la casa del Pueblo. La valoración del gobierno del Dr. Borja fue mediocre, desde su visión ideológica y dentro de los cánones que el imperio permite a los gobiernos de su patio trasero. Pero supo asumir sus responsabilidades históricas, la ciudadanía le negó rotundamente sus anhelos de volver al poder.
Hoy 2018, “han vuelto las golondrinas sus nidos a colgar” de las cornisas del poder del Estado. Un séquito de completos carcamales, tal vez sosegados, pero no, con menos codicia han sido sacramentados por otro zafio, el actual e impresentable gobernante.
“La vida nos da sorpresas”. Después de 29 años elegimos en las urnas un esperpento, un fantasma que, si acaso no se hubiera descubierto la rueda, su movilidad seria arrastrándose por el piso. Fea y repugnante figura imaginarse una vida rastrera, físicamente. Pero cierta, moralmente. Esta figura repta por los pantanos de su incierta vida heredada de remotos tiempos de su aciaga existencia.
Aunque resulte pleonástico. Para una cabal comprensión se debe resaltar la maldición que encara el Presidente actual en el Ecuador. Casi todos los analistas, simpatizantes o detractores han descrito con precisión el tamaño de degradación moral que este escombro humano, ocultó para los aliados y compañeros de ruta en el gobierno del cual él fue parte íntima durante diez años.  
Lleva apoltronado en el despacho presidencial 456 días; y no ha salido de su cerebro una propuesta coherente con el Plan que expuso y ofertó en la campaña. Tampoco ha podido explicar el programa de gobierno que la derecha le entregó para su aplicación. Los segundones y corifeos que igual papel jugaron con sus propios pasados, después de saborear el desprecio ciudadano, y comprender que una estructura desquiciada y desquiciante, nada tenían que hacer, van abandonado la cueva que el escombro físico y moral ha construido para sí.
A diferencia del pasado descrito aquí, y parangonando con lo que ya es historia. La narrativa miserable que esgrime hasta el cansancio: que el gobierno anterior de Rafael Correa, le entregó un Lázaro –de País-, al que debía resucitar y echar andar. Justificación que nadie se la traga. Como siempre, su amoralidad la apuntala en su yo insignificante; con su incapacidad física, pretende despertar conmiseración. Ninguna generación presente y futura reconocerá el doblez del alma de un individuo que llegó a la más alta representación del pueblo, en el Poder Político.
El gobierno del ex-Presidente Rafael Correa D. ya consta en la historia: virtudes y defectos; errores y aciertos; afectos y desafectos; empatías o antipatías; valoraciones internas e internacionales, inexistentes en el pasado. El Ecuador paradigmático apareció en el mapa. No serán suficientes todas las canalladas que el esperpento pueda montar: primero, para encubrir sus limitaciones intelectuales y morales; y luego denostar por los siglos de los siglos el odio que engendra su pequeñez de espíritu y  escombro anatómico.
 QUEDA CLARO QUE RECONOCIMIENTOS y VALORACIONES COMO LAS TUYAS, SON DE VALOR ESCATOLOGICO. ESCORIA HUMANA.




11 agosto 2018

DECODIFICACIÓN DE LA RETÓRICA DE LENIN MORENO


Arq. Vicente Vargas Ludeña
Después de instalar a sangre y fuego el neoliberalismo en Chile, su evangelizador Milton Friedman y caído el muro de Berlín, los poderes hegemónicos globales, debían modelar el hombre nuevo en el seno del capitalismo sin que nadie obstaculice sus objetivos. Estos –los individuos- como todo proceso dialéctico deberán volverse reproductores eficientes del sistema. 
De los pensadores importantes de la época mencionemos a Francis Fukuyama y su obra “El fin de la historia y el último hombre”, que surgen para apuntalar, darle un marco filosófico y epistémico al nuevo orden y al nuevo ser, fundamentada en el reconocimiento. El hombre difiere de los animales, afanosamente busca el reconocimiento de los otros hombres. “Cuando el miedo natural a la muerte lleva a un combatiente a someterse, nace la relación amo y esclavo”.
La autoestima tiene sus raíces en esa relación con ribetes narcisistas. No siempre. Es el THYMOS griego que modela la búsqueda de la autovaloración y autoestima. Más tarde la búsqueda del éxito, -el éxito es el mejor de los éxitos dice: Dewey en su filosofía pragmática norteamericana- a veces a cualquier costo.
Estos antecedentes son la cantera de la corriente psicológica, con verdaderas escuelas vanguardistas, muchas con fundamentos científicos irrefutables, para interpretar la inmensidad y la profundidad del ser humano en la postmodernidad. Hagamos honor a aquellos sabios: Freud, Adler, Maslow, From…entre otros.
De aquí deriva un ancho río de empíricos, y listos unos, que especulan con el estrés del consumismo, con la adicción a la drogas, con la tragedias personales y sus vivencias extremas. Para todos los cuales tienen una receta que los ayudará en el thymos de sus precarias existencias. En la década del ochenta los ricos y famosos peregrinaban al extremo oriente a sumergirse en las espiritualidades de culturas milenarias, en las aguas, humos, templos, picachos, campanillas, exóticas togas, meditar y buscar explicación a sus vertiginosas y febriles vidas, que en los cenáculos del placer y el consumo no encontraban respuestas, ni les satisfacía los oropeles de sus existencias.
Apareció una literatura de tranvía que almas rotas por algún sentimiento pesaroso, por un plomo que lo desvertebró, sus vidas se tornaron pesadilla. Claro que tienen una escala, de la más simplona a veces coadyuvada por alguna religión –los omnipresentes dioses, están en todo sinsabor, sanan todo, nada escapa a su omnipotencia-; hasta los teóricos exitosos, verdaderos GURUS de la autoayuda, motivación, y superación. Parece que la temática y lectores se agotan. Hoy aparece un nuevo súper hombre “el coach”, iconos que la sociedad debe consumir. Son entrenadores conocedores de las cuitas humanas, igualmente diseñadores de sueños emprendedores, tras el éxito pleno y total.
En el balance final todos los autores escarban los mismos senderos, la misma gramática, su semiótica la modifican: “Quien se comio mi queso”, “La culpa es de la vaca” “Piense y hágase rico”, “De la pobreza al poder”. Etc. Prolongado… La semántica, la misma. Despertar en el lector contradicciones evidentes de una vida azarosa. A cada quien le ofrecen un espectro de enunciados de acuerdo a los resabios de infelicidad ligeramente distinta. Para muchas personas desdichadas en prolongados sinsabores, la Biblia suele ser el ancla para detener sus naufragios.
Luego cada creador de personajes, escenas, tragedias, dulzuras, que la vida presenta con mayor frecuencia diseña su propia marca; y mide el éxito de sus invocaciones por las tiradas de libros que editorialistas llenan las secciones de libros y revistas de los supermercados. Deepak Chopra, Wayne Dyer, Cuauhtémoc Sánchez, Paulo Coelho, la lista es larga.
Lenin Moreno tiene esa, y única formación intelectual. Su universo cognitivo es el que aprendió en sus largas y dolorosas sesiones de grupos de autoayuda; voraz lector de esos manuales. Lenin Moreno es eso, y todo que lo alentó a vivir. Con sus propias limitaciones intelectuales, lo prueba su ningún trazo en una cuartilla de sus conocimientos del tema o cualquier otro. Por todo aquello su relato político está estructurado como si la sociedad, la Nación, el Estado que gobierna fueran millones de vidas transfiguradas en la desdicha. Jamás ha expuesto una escala de valores indispensables, de los cuales son relevantes en su diario vivir y que él practica; a su vez permitan ser íntegramente portadores de un mensaje: cívico, patriota y ciudadano. Su discurso es elemental. Las invocaciones a la compleja física cuántica, es una variante de los trillados esquemas de culpas, traumas y taras que el mismo ha padecido. Los valores como la lealtad, fidelidad, honestidad y otros que coadyuvan la armonización de la sociedad. Lenín Moreno se los ha metido por el forro.

07 agosto 2018

MENSAJE A RAFAEL CORREA D.


Arq. Vicente  Vargas Ludeña
La perplejidad nos asalta con una perversa intermitencia, desde que Lenin Moreno, - VERDADERO MONSTRUO- asumió el cargo que los electores le encomendamos; acicateado con sus patologías el desquiciamiento de la estructura del Estado-nación, de la sociedad y depredando la ética y moral ciudadana.
La pregunta, sin respuesta es ¿Como un MONSTRUO de esa calaña no pudo ser detectado, percibido por Usted y su equipo de colaboradores, de los cuales muchísimos lindera el mismo rasgo: traidor y oportunista?
Como todo fenómeno, engendro de sus propias aberraciones patológicas, este sujeto rebasa todo lo imaginable, y está dispuesto a agotar todos sus hálitos de vida que le quedan –que son pocos-; en la campaña contra el pasado del cual él formó parte.
Su última inspiración, fue recientemente en Colombia, en la que expresaba que Usted – Rafael Correa- era un medio, un tolerante, un alcahuete del narcotráfico en el Ecuador. Es decir, teníamos un Presidente, perteneciente a las urdimbres del narcotráfico. Ergo: éramos un Narco-Estado.
Ya lo he señalado antes. Lenin Moreno no gobierna, ha delegado el poder a las oligarquías, la Embajada de los Estados Unidos, la Iglesia,  movimientos sociales y políticos de triste trayectoria; y al hampa lumpesca, encabezada por Bucaram. Para sí, se ha reservado un fragmento del poder, que así, lo encargaron las fuerzas arriba descritas: a perseguir a Usted hasta los confines de la tierra. En sus tiempos libres, que son muchos, se somete a la limpieza corporal de la mitad de su humanidad.
El Ecuador sin detenerse, va rumbo al precipicio sin nada que lo detenga. Por supuesto, mientras este MONSTRUO  con su silla metálica ocupe los espacios de Carondelet.

17 julio 2018

DE LA INERCIA AL PÁNICO


Arq. Vicente Vargas Ludeña
Lenin Moreno metió al País en el túnel del desastre. De la dinámica febril pasada, hemos entrado, por razones y circunstancias que más adelante se detallarán, a un “estado inercial larvario”; luego vendrá el culmen de la tragedia: el “estado de pánico”. Los pueblos de Brasil y Argentina, por ejemplo, se encuentran en la explosión del pánico: el hambre regresó con más saña sin tener por medio una guerra económica externa. Al contrario, desde Países y Organismos Multilaterales están apalancando con sus instrumentos financieros -FMI, BM y otros- las calamidades de esos pueblos que antes de la década pasada la vivieron con altas cuotas de violencia, infamia, hambre y éxodo de sus ciudadanos. La historia se repite con la aplicación ortodoxa del neoliberalismo.
Pero no es de esas Naciones que hablaremos. Son los estados emocionales que atraviesan los pueblos cuando sus vivencias se caotizan hasta el delirio y el suicidio. De esto, Lenin  Moreno conoce bien y mucho desde sus angustias vividas, y convertidas luego en tragedia. En consecuencia, la tragedia, es el mismo sujeto. En otra reflexión http://vichevargas.blogspot.com/2018/04/desde-la-conmiseracion.html -DESDE LA CONMISERACIÓN- anotaba: porqué y cómo este escombro apareció en la vida política del Ecuador.
Lenin Moreno siempre fue: “nada”, “nadie”. Ahí llevamos culpa multitudes: dirigentes de Alianza País y electores que lo tuvimos en el escenario político diez años. Hoy los adláteres que rondan la silla de ruedas –traidores por antonomasia- venden una falacia con las encuestas. El porcentaje de aceptación que bordea el 40% en decadencia, pertenecen a un grueso número de incurables odiadores de Rafael Correa, hasta Guillermo Lasso se ha delatado admirador de Moreno; el resto será un insignificante grupo de peregrinos burócratas amenazados.
Su pasado lo lleva como imborrable impronta en su anodino origen y en el “tiro de gracia” que recibió y lo postró, sin el cual seguiría cumpliendo las leyes del tiempo: envejeciendo y vegetando como sus condiscípulos y amigos, a la caza de un escritorio en los laberintos de la burocracia. Nada más. Puede parecer una sorna la frase “tiro de gracia”. Pero es real; para él, con el transcurrir de la vida se transformó en el premio mayor; aunque vocifere que no buscó, tampoco necesita el poder que hoy detenta. Desde la conmiseración, el pueblo compasivamente soñó una posibilidad renovadora. El pueblo se equivocó, o mejor, se engatusó con las sensiblerías que decodificaba en el personaje del cuento. Sus estigmas psicopáticos estaban latentes y aparecieron con toda su vehemencia amoral. Porque después de los panegíricos engolados semejante a un Zaratustra en el desierto sobre la figura de su binomio; nadie comprende como un traidor puede llevar hasta el paroxismo el odio, plasmado en un macabro plan de persecución y venganza de alguna ofensa desconocida, que a lo mejor, le endilgó su mentor, Correa.
El País se encuentra en “estado de inercia” con un espejo al pasado. Un año de latencia larval sin  horizonte ni puerto de llegada. Delegó el poder a los que siempre gobernaron el País. Lenín Moreno se retiró a su burbuja perversa que siempre ha disfrutado. Es  comprensible sus limitaciones intelectuales, morales, físicas le impiden gobernar con un verdadero Programa de Planes y Proyectos.
Sin embargo, sus alcances protervos no tienen límites. Ha montado en el espacio de poder que se ha reservado para sí, una implacable e inocultable persecución a Rafael Correa. Sus aliados que requiere para sus fines son de la peor calaña: jueces, sicarios, medios de comunicación, la Embajada de los EE. UU., banqueros, empresarios y la variopinta jorga de traidores en los altos y medios cargos de la administración pública. Del experimento que vivimos pasaremos al pánico generalizado, pagando un alto precio en el desarrollo de la Nación. Vendrá la explosión en todos los órdenes que hemos hablado antes: la pobreza, desempleo, hambre y todas las plagas que en el pasado, ya experimentamos.
De esto, Lenin Moreno conoce con detalle. En sus etapas de motivación y autosuperación que se habrá sometido en aquellas sesiones de los que sufren tragedias de cualquier naturaleza, recurren a prolongados debates entre sí. Alcohólicos Anónimos lo implantaron como terapia grupal décadas atrás.
El relato que exhibe Lenin Moreno es extraído de esos manuales. Su escasa capacidad le impide comprender que no está dirigiendo una sesión motivadora, que fue elegido para gobernar una Nación y organizar un Estado. Le han llamado a su retórica: cantinflesca, vacía, tonta, ridícula, incoherente y pobre. No puede ser de otra manera, lo hemos señalado; la tragedia no es el País. Es Lenin Moreno, la tragedia. Mañana la tragedia será nuestra. Mientras eso sucede, el personaje de la silla habrá fugado.

28 mayo 2018

SODOMA


Arq. Vicente Vargas Ludeña
La analogía que me atrevo realizar tiene un tronco generador que caracteriza la narrativa, sobre lo humano: la ética y la moral. Las palabras y las cosas la cultura humana las ha universalizado. De manera que con facilidad diferenciamos lo bueno de lo malo en la cotidianidad y en el devenir. Mi título: “SODOMA”, es la mitad de la otra mitad: “GOMORRA”. Libro fascinante escrito por Roberto Saviano. Un relato real del bajo mundo en el que desde su niñez presenció el complejo entramado criminal, político, social y empresarial. Este testimonio le ha costado al autor una sentencia de muerte dictada por las familias mafiosas de su misma tierra: Nápoles y otras regiones del sur de Italia. Desde la publicación del libro jamás anda solo por calles, plazas, ciudades o países. El Estado costea su seguridad personal.
No podríamos descifrar las entrañas éticas y morales de vidas paralelas, sin el recurso axiológico: los valores y sus contrarios, dependiendo de la sociedad y su cultura en que se desarrollan y practican.
Seres monstruosos, cada día y en todas partes brotan como gusanos sobre un cadáver. Colombia ha fertilizado su sociedad para que diariamente se reproduzcan estas despreciables criaturas. Nuestro País –Ecuador- no escapa de estas tempestades, aunque en menor escala.
No se debe perder la perspectiva de la analogía desde los valores, y que las semejanzas de lo comparado con los otros, guardan el mismo perfil: truhanes. Un sicario colombiano, lugarteniente del capo del narcotráfico Pablo Escobar Gaviria, de nombre: John Jairo Velásquez alias, “POPEYE”. Asesino confeso de alrededor de doscientas personas; según sus propias palabras y entrañables sentimientos, descritos como un suceso en su vida. Nada más. Cumplió una pena de 24 años en la cárcel. Salió en libertad condicional. Hoy nuevamente lo encerraron por constituir una amenaza a la seguridad ciudadana. Indudable es un guerrero del mal, sentenció al candidato presidencial, Petro: “si mis palabras no son suficientes, la ametralladora, hablará por mí”. Este episodio no extraña. Lo singular es que, como alguna vez escribí; en Colombia la violencia, el crimen, la corrupción, el narcotráfico y una larga letanía de descomposición moral desde las más altas cotas del poder político, religioso, social y económico, adquiere en el correlato de lo estético un estilo de vida. La estetización de lo más abyecto adquiere rango de status y parangón de Hollywood.
La estrella rutilante que aspiraba pertenecer al firmamento colombiano del jet set, proyectaba públicamente en las calles y plaza su vida pasada en la esfera de lo amoral, sin una traza de escrúpulo. No existe la moral en su conciencia, ni los valores intrínsecos del ser tienen alguna importancia. Tampoco en su niñez los conoció. Ya opinaba sobre lo bello y lo feo; lo excelso y trágico de la vida; se volvió un objetivo turístico, por alguna razón desconocida la gente se afanaba un selfie cachete con cachete; asesor de seguridad de las personas;  sujeto que estaba cada vez más cerca de la inmortalidad: simplemente, el miedo no estaba en las aplicaciones de sus emociones, no recordaba como el temor lo aprisionaba cuando asesinaba y recomendaba ejercitar destrezas en el uso de las armas, asesinar se vuelve una adicción –decía-; promulgaba sus decálogos sobre lo humano y lo divino: creyente a su manera. Como estaba incorporado a la sociedad, lo político no le era ajeno. A los comunistas les tenía destinado un plomo en el pecho, y un lugar en el infierno. “POPEYES”, en Colombia existen por miles. La escala de la moral no existe. Lo mismo son los mandatarios, y todo lo que subyace en la urdimbre del poder; hasta la podredumbre humana que yace como estiércol en las calles: mitad persona, mitad animal devorado por las drogas.
Esta breve semblanza de un colombiano que exhibe su empaque físico y amoral en las calles, plazas de cualquier ciudad; era un excelente producto del marketing lumpesco para los medios, los émulos, el establishment incluidos los poderes del Estado. Pero el dilema continúa. Este asesino ¿Es víctima o victimario? Esa Nación es el conjunto de todo. Colombia es un puzzle de degradaciones, que armar una figura con ese juego resultaría un monstruo inclasificable. Todo ese conjunto de escombros putrefactos no se puede construir un Estado-nación. Colombia es, y seguirá siendo un Estado fallido.
Lo análogo amoral en Ecuador no es un asesino en serie. Es una dinastía de mestizaje Libanés-ecuatoriano. Un alcalde de Quito, los llamó: “una tribu de los desiertos arábigos”. Treinta y siete años el País ha estado sometido a estos aventureros de la política con los mismos instrumentos amorales. Es decir carentes de todo principio. El superviviente actual, paradigma de la desmesura humana, truhan por los cuatro costados, vivió palaciegamente en un País de Centroamérica, veinte años. Reo y convicto de toda clase de delitos. Los más sobresalientes aportes a su verdadera dimensión de zafio y hampón han sido el peculado, sin contar con otros atropellos a la moral, a la dignidad, el respeto a la ciudadanía. Como Popeye, exhibe su conducta de vertedero sin escrúpulos. Blasfemia por cualquier canal, ofendiendo no solo a sus virtuales enemigos, sino enlodando a todo lo cerca que esté. Carece de cualquier formación académica o intelectual; en el pináculo de su estupidez y amoralidad certifica que los lupanares de la Calle 18, son más eficaces en el aprendizaje de las teorías y alcances de la vida: que Yachay, la Universidad del conocimiento. Su estatura moral es la del perfecto cobarde. Ha huido de la ley cuántas veces ha sido procesado. No ha pisado un minuto la cárcel, pero ha vivido 20 años fuera de los alcances de ley. Nadie conoce qué profesión ejerce, a pesar de haber ejercido funciones públicas desde Alcalde a Presidente surge la pregunta ¿Alguna vez, alguien conoce sus estados patrimoniales? Su estilo de vida es ostentoso y publica ¿Quién conoce sus ingresos y razones de ellos? La mujer para él, es la cosificación en el contexto social; la expresión vívida del sexo. Nada más. Su retórica gramatical logra articular escasamente una idea fragmentada, aderezada del grito y la blasfemia. No es despreciable la connotación de la estructura mafiosa de él y todos sus aliados e integrantes. La supervivencia con ribetes de Sultán en Panamá, evidencia las ramificaciones características de la mafia.
La analogía nos conduce sistemáticamente a un parangón aunque distante y distinto al mismo punto de donde partimos. Seres amorales convertidos en tutores de la vida pública, de la sociedad, de la destrucción de los valores indispensables en la colectividad.
 Lenin Moreno condenó al Ecuador al precipicio, al despeñadero cuando en un maridaje espurio y vergonzoso  trajo al rufián de su huida, para  que haga el trabajo sucio contra el compañero que traicionó cínicamente: Rafael Correa. El juego perverso con la ética y la moral la jugaron todos. Por todo aquello el complot mafioso encabezado por Lenin Moreno, se fraguó a las orillas del Lago de Ginebra, hace mucho tiempo atrás. Repetiré la lista de actores: agentes de la CIA., banqueros refugiados en los Estados Unidos, la derecha cavernaria del País, ciertos grupos e individuos aislados, y por supuesto el personaje de nuestro relato, como sicario y gatillero. Cada cual tenía funciones específicas el TRAIDOR en esta faena era indispensable, insustituible. Entonces la ética y la moral la filtraron por la alcantarilla. Hasta ahora están saliendo airosos. Nadie sabe hasta cuándo dure esta pesadilla contagiosa.
 ¿Quién podrá encargarse de salir a buscar la virtud? Arma poderosa de los gamberros y mafiosos. El virtuoso fabrica su virtud no a pesar o por lo menos al margen de las urgencias de su cuerpo natural, de su condición histórica y cultural, de sus ambiciones, necesidades y apetitos, sino precisamente con todos sus elementos. De allí mismo de donde otros sacan vicio, debilidad o crimen, él obtiene virtud. Fernando Savater construye una idea genial sobre lo que me preocupa en este renglón. “¿Hará falta recordar lo de que la hipocresía es el homenaje que el vicio rinde a la virtud? ¿O la deformación propagandística que actualmente acompaña los gestos políticos superficialmente más nobles y filantrópicos? Y, sin embargo, es fundamental insistir en que la vía de perfeccionamiento moral pasa por la imitación de actos excelentes y no por la aplicación de reglamentos o el respeto a leyes”.