17 julio 2018

DE LA INERCIA AL PÁNICO


Arq. Vicente Vargas Ludeña
Lenin Moreno metió al País en el túnel del desastre. De la dinámica febril pasada, hemos entrado, por razones y circunstancias que más adelante se detallarán, a un “estado inercial larvario”; luego vendrá el culmen de la tragedia: el “estado de pánico”. Los pueblos de Brasil y Argentina, por ejemplo, se encuentran en la explosión del pánico: el hambre regresó con más saña sin tener por medio una guerra económica externa. Al contrario, desde Países y Organismos Multilaterales están apalancando con sus instrumentos financieros -FMI, BM y otros- las calamidades de esos pueblos que antes de la década pasada la vivieron con altas cuotas de violencia, infamia, hambre y éxodo de sus ciudadanos. La historia se repite con la aplicación ortodoxa del neoliberalismo.
Pero no es de esas Naciones que hablaremos. Son los estados emocionales que atraviesan los pueblos cuando sus vivencias se caotizan hasta el delirio y el suicidio. De esto, Lenin  Moreno conoce bien y mucho desde sus angustias vividas, y convertidas luego en tragedia. En consecuencia, la tragedia, es el mismo sujeto. En otra reflexión http://vichevargas.blogspot.com/2018/04/desde-la-conmiseracion.html -DESDE LA CONMISERACIÓN- anotaba: porqué y cómo este escombro apareció en la vida política del Ecuador.
Lenin Moreno siempre fue: “nada”, “nadie”. Ahí llevamos culpa multitudes: dirigentes de Alianza País y electores que lo tuvimos en el escenario político diez años. Hoy los adláteres que rondan la silla de ruedas –traidores por antonomasia- venden una falacia con las encuestas. El porcentaje de aceptación que bordea el 40% en decadencia, pertenecen a un grueso número de incurables odiadores de Rafael Correa, hasta Guillermo Lasso se ha delatado admirador de Moreno; el resto será un insignificante grupo de peregrinos burócratas amenazados.
Su pasado lo lleva como imborrable impronta en su anodino origen y en el “tiro de gracia” que recibió y lo postró, sin el cual seguiría cumpliendo las leyes del tiempo: envejeciendo y vegetando como sus condiscípulos y amigos, a la caza de un escritorio en los laberintos de la burocracia. Nada más. Puede parecer una sorna la frase “tiro de gracia”. Pero es real; para él, con el transcurrir de la vida se transformó en el premio mayor; aunque vocifere que no buscó, tampoco necesita el poder que hoy detenta. Desde la conmiseración, el pueblo compasivamente soñó una posibilidad renovadora. El pueblo se equivocó, o mejor, se engatusó con las sensiblerías que decodificaba en el personaje del cuento. Sus estigmas psicopáticos estaban latentes y aparecieron con toda su vehemencia amoral. Porque después de los panegíricos engolados semejante a un Zaratustra en el desierto sobre la figura de su binomio; nadie comprende como un traidor puede llevar hasta el paroxismo el odio, plasmado en un macabro plan de persecución y venganza de alguna ofensa desconocida, que a lo mejor, le endilgó su mentor, Correa.
El País se encuentra en “estado de inercia” con un espejo al pasado. Un año de latencia larval sin  horizonte ni puerto de llegada. Delegó el poder a los que siempre gobernaron el País. Lenín Moreno se retiró a su burbuja perversa que siempre ha disfrutado. Es  comprensible sus limitaciones intelectuales, morales, físicas le impiden gobernar con un verdadero Programa de Planes y Proyectos.
Sin embargo, sus alcances protervos no tienen límites. Ha montado en el espacio de poder que se ha reservado para sí, una implacable e inocultable persecución a Rafael Correa. Sus aliados que requiere para sus fines son de la peor calaña: jueces, sicarios, medios de comunicación, la Embajada de los EE. UU., banqueros, empresarios y la variopinta jorga de traidores en los altos y medios cargos de la administración pública. Del experimento que vivimos pasaremos al pánico generalizado, pagando un alto precio en el desarrollo de la Nación. Vendrá la explosión en todos los órdenes que hemos hablado antes: la pobreza, desempleo, hambre y todas las plagas que en el pasado, ya experimentamos.
De esto, Lenin Moreno conoce con detalle. En sus etapas de motivación y autosuperación que se habrá sometido en aquellas sesiones de los que sufren tragedias de cualquier naturaleza, recurren a prolongados debates entre sí. Alcohólicos Anónimos lo implantaron como terapia grupal décadas atrás.
El relato que exhibe Lenin Moreno es extraído de esos manuales. Su escasa capacidad le impide comprender que no está dirigiendo una sesión motivadora, que fue elegido para gobernar una Nación y organizar un Estado. Le han llamado a su retórica: cantinflesca, vacía, tonta, ridícula, incoherente y pobre. No puede ser de otra manera, lo hemos señalado; la tragedia no es el País. Es Lenin Moreno, la tragedia. Mañana la tragedia será nuestra. Mientras eso sucede, el personaje de la silla habrá fugado.

28 mayo 2018

SODOMA


Arq. Vicente Vargas Ludeña
La analogía que me atrevo realizar tiene un tronco generador que caracteriza la narrativa, sobre lo humano: la ética y la moral. Las palabras y las cosas la cultura humana las ha universalizado. De manera que con facilidad diferenciamos lo bueno de lo malo en la cotidianidad y en el devenir. Mi título: “SODOMA”, es la mitad de la otra mitad: “GOMORRA”. Libro fascinante escrito por Roberto Saviano. Un relato real del bajo mundo en el que desde su niñez presenció el complejo entramado criminal, político, social y empresarial. Este testimonio le ha costado al autor una sentencia de muerte dictada por las familias mafiosas de su misma tierra: Nápoles y otras regiones del sur de Italia. Desde la publicación del libro jamás anda solo por calles, plazas, ciudades o países. El Estado costea su seguridad personal.
No podríamos descifrar las entrañas éticas y morales de vidas paralelas, sin el recurso axiológico: los valores y sus contrarios, dependiendo de la sociedad y su cultura en que se desarrollan y practican.
Seres monstruosos, cada día y en todas partes brotan como gusanos sobre un cadáver. Colombia ha fertilizado su sociedad para que diariamente se reproduzcan estas despreciables criaturas. Nuestro País –Ecuador- no escapa de estas tempestades, aunque en menor escala.
No se debe perder la perspectiva de la analogía desde los valores, y que las semejanzas de lo comparado con los otros, guardan el mismo perfil: truhanes. Un sicario colombiano, lugarteniente del capo del narcotráfico Pablo Escobar Gaviria, de nombre: John Jairo Velásquez alias, “POPEYE”. Asesino confeso de alrededor de doscientas personas; según sus propias palabras y entrañables sentimientos, descritos como un suceso en su vida. Nada más. Cumplió una pena de 24 años en la cárcel. Salió en libertad condicional. Hoy nuevamente lo encerraron por constituir una amenaza a la seguridad ciudadana. Indudable es un guerrero del mal, sentenció al candidato presidencial, Petro: “si mis palabras no son suficientes, la ametralladora, hablará por mí”. Este episodio no extraña. Lo singular es que, como alguna vez escribí; en Colombia la violencia, el crimen, la corrupción, el narcotráfico y una larga letanía de descomposición moral desde las más altas cotas del poder político, religioso, social y económico, adquiere en el correlato de lo estético un estilo de vida. La estetización de lo más abyecto adquiere rango de status y parangón de Hollywood.
La estrella rutilante que aspiraba pertenecer al firmamento colombiano del jet set, proyectaba públicamente en las calles y plaza su vida pasada en la esfera de lo amoral, sin una traza de escrúpulo. No existe la moral en su conciencia, ni los valores intrínsecos del ser tienen alguna importancia. Tampoco en su niñez los conoció. Ya opinaba sobre lo bello y lo feo; lo excelso y trágico de la vida; se volvió un objetivo turístico, por alguna razón desconocida la gente se afanaba un selfie cachete con cachete; asesor de seguridad de las personas;  sujeto que estaba cada vez más cerca de la inmortalidad: simplemente, el miedo no estaba en las aplicaciones de sus emociones, no recordaba como el temor lo aprisionaba cuando asesinaba y recomendaba ejercitar destrezas en el uso de las armas, asesinar se vuelve una adicción –decía-; promulgaba sus decálogos sobre lo humano y lo divino: creyente a su manera. Como estaba incorporado a la sociedad, lo político no le era ajeno. A los comunistas les tenía destinado un plomo en el pecho, y un lugar en el infierno. “POPEYES”, en Colombia existen por miles. La escala de la moral no existe. Lo mismo son los mandatarios, y todo lo que subyace en la urdimbre del poder; hasta la podredumbre humana que yace como estiércol en las calles: mitad persona, mitad animal devorado por las drogas.
Esta breve semblanza de un colombiano que exhibe su empaque físico y amoral en las calles, plazas de cualquier ciudad; era un excelente producto del marketing lumpesco para los medios, los émulos, el establishment incluidos los poderes del Estado. Pero el dilema continúa. Este asesino ¿Es víctima o victimario? Esa Nación es el conjunto de todo. Colombia es un puzzle de degradaciones, que armar una figura con ese juego resultaría un monstruo inclasificable. Todo ese conjunto de escombros putrefactos no se puede construir un Estado-nación. Colombia es, y seguirá siendo un Estado fallido.
Lo análogo amoral en Ecuador no es un asesino en serie. Es una dinastía de mestizaje Libanés-ecuatoriano. Un alcalde de Quito, los llamó: “una tribu de los desiertos arábigos”. Treinta y siete años el País ha estado sometido a estos aventureros de la política con los mismos instrumentos amorales. Es decir carentes de todo principio. El superviviente actual, paradigma de la desmesura humana, truhan por los cuatro costados, vivió palaciegamente en un País de Centroamérica, veinte años. Reo y convicto de toda clase de delitos. Los más sobresalientes aportes a su verdadera dimensión de zafio y hampón han sido el peculado, sin contar con otros atropellos a la moral, a la dignidad, el respeto a la ciudadanía. Como Popeye, exhibe su conducta de vertedero sin escrúpulos. Blasfemia por cualquier canal, ofendiendo no solo a sus virtuales enemigos, sino enlodando a todo lo cerca que esté. Carece de cualquier formación académica o intelectual; en el pináculo de su estupidez y amoralidad certifica que los lupanares de la Calle 18, son más eficaces en el aprendizaje de las teorías y alcances de la vida: que Yachay, la Universidad del conocimiento. Su estatura moral es la del perfecto cobarde. Ha huido de la ley cuántas veces ha sido procesado. No ha pisado un minuto la cárcel, pero ha vivido 20 años fuera de los alcances de ley. Nadie conoce qué profesión ejerce, a pesar de haber ejercido funciones públicas desde Alcalde a Presidente surge la pregunta ¿Alguna vez, alguien conoce sus estados patrimoniales? Su estilo de vida es ostentoso y publica ¿Quién conoce sus ingresos y razones de ellos? La mujer para él, es la cosificación en el contexto social; la expresión vívida del sexo. Nada más. Su retórica gramatical logra articular escasamente una idea fragmentada, aderezada del grito y la blasfemia. No es despreciable la connotación de la estructura mafiosa de él y todos sus aliados e integrantes. La supervivencia con ribetes de Sultán en Panamá, evidencia las ramificaciones características de la mafia.
La analogía nos conduce sistemáticamente a un parangón aunque distante y distinto al mismo punto de donde partimos. Seres amorales convertidos en tutores de la vida pública, de la sociedad, de la destrucción de los valores indispensables en la colectividad.
 Lenin Moreno condenó al Ecuador al precipicio, al despeñadero cuando en un maridaje espurio y vergonzoso  trajo al rufián de su huida, para  que haga el trabajo sucio contra el compañero que traicionó cínicamente: Rafael Correa. El juego perverso con la ética y la moral la jugaron todos. Por todo aquello el complot mafioso encabezado por Lenin Moreno, se fraguó a las orillas del Lago de Ginebra, hace mucho tiempo atrás. Repetiré la lista de actores: agentes de la CIA., banqueros refugiados en los Estados Unidos, la derecha cavernaria del País, ciertos grupos e individuos aislados, y por supuesto el personaje de nuestro relato, como sicario y gatillero. Cada cual tenía funciones específicas el TRAIDOR en esta faena era indispensable, insustituible. Entonces la ética y la moral la filtraron por la alcantarilla. Hasta ahora están saliendo airosos. Nadie sabe hasta cuándo dure esta pesadilla contagiosa.
 ¿Quién podrá encargarse de salir a buscar la virtud? Arma poderosa de los gamberros y mafiosos. El virtuoso fabrica su virtud no a pesar o por lo menos al margen de las urgencias de su cuerpo natural, de su condición histórica y cultural, de sus ambiciones, necesidades y apetitos, sino precisamente con todos sus elementos. De allí mismo de donde otros sacan vicio, debilidad o crimen, él obtiene virtud. Fernando Savater construye una idea genial sobre lo que me preocupa en este renglón. “¿Hará falta recordar lo de que la hipocresía es el homenaje que el vicio rinde a la virtud? ¿O la deformación propagandística que actualmente acompaña los gestos políticos superficialmente más nobles y filantrópicos? Y, sin embargo, es fundamental insistir en que la vía de perfeccionamiento moral pasa por la imitación de actos excelentes y no por la aplicación de reglamentos o el respeto a leyes”.

15 mayo 2018

EL MODERNO PROMETEO


Arq. Vicente Vargas Ludeña
En el verano boreal, cubierto por una espesa y prolongada sombra, debido a un extraño fenómeno atmosférico donde no hubo estación estival; Mary Shelley, en el año de 1818, hace doscientos años, publica una novela cuya prolongación en el tiempo nos recuerda y nos advierte. Y claro, nos divierte con su lectura y sus varias interpretaciones por todos los medios realizados hasta hoy; porque su personaje se replica semánticamente a través de los tiempos. La novela se titula FRANKENSTEIN o el moderno PROMETEO. El trabajo de Mary lo realiza en Suiza, rodeada de talentosas figuras de las letras y la filosofía inglesa. Disfrutando a la vez de remansas lagunas y escarpadas colinas que adornan al Lago que avecindaban.
En los años 2014 y 2016, en la Suiza donde nació Frankenstein, vive otra réplica del monstruo de Mary Shelley, fungiendo  representaciones diplomáticas de una nación del otro lado del mundo. Víctor crea ese engendro de hilachas y restos de cadáveres humanos, extraídos de ladrones y delincuentes, insuflándole vida como el Frankenstein. El delegado diplomático, aunque su postración en una silla de ruedas y sus incapacidades físicas lamentan las sensibilidades -las mentales, también lamentables, la exhibió más tarde- nos trae a la memoria aquel monstruo objeto de la voluntad de su  creadora. Su vida, como la del monstruo, transcurre por los mismos senderos: aprecio, desprecio, lástima y un final, hasta hoy, incierto.
Lo singular del relato es que en esa civilizada Nación, se construyen los engendros: uno de ficción, Frankenstein; el otro de concreta realidad, lo llamaremos el Moderno Prometeo. No es ficción la existencia de este enano físico y mental –un esperpento y espectro de gobernante-, tampoco sus acciones presentes y una lastimera montaña de patologías que lo caracterizan, como una triste figura salido de mentes afiebradas –un montón de trapos cargado como carreta de bultos.
Su compañero de ruta de diez años: Rafael Correa reconoció que este sujeto, era un individuo sin principios; pero hasta entonces no había resquebrajado su statu quo, o renegado la vida que había elegido; hasta ahora, solo comparada a los Califas árabes. Era lo que buscaba afanosamente sin límites éticos, morales ni intelectuales. Muchos lo advertimos. Pero nadie descubrió, lo que, con el sigilo de verdadero agente, en conjunto con otros personajes del álbum delictivo de la política nacional estaban construyendo el verdadero monstruo: El moderno Prometeo.
Vive dos años a miles de kilómetros de su Patria, repito, de nada material tenía que preocuparse. Conoce bien, que es el “as” del naipe electoral presidencial por venir; se vuelve indispensable en el juego del poder. También los saben los enemigos del Proyecto de Rafael Correa.
El moderno Prometeo está constituido de material magnético y de retazos morales. Atrae al álbum de todas las fuerzas políticas neoliberales que han caído en un insomnio eterno, acariciando sueños de ver a Correa y su vida en el despeñadero. Existen facciones de toda naturaleza: políticas, sociales -son los odiadores incurables- económicas, agentes de la Embajada Yanqui, que lo acosan sin cesar. Su compromiso ético, moral y de Programas de un futuro para el País, con los que había llegado al poder, no lo inmutan. Sus espacios en la suiza del reloj, era el Vaticano de los creyentes que el moderno Prometeo, podría cambiar el curso de la historia en Ecuador.
Diseñaron con mucha antelación a las elecciones presidenciales, un complot con los enemigos del Proyecto de Correa, esto no constituía para el moderno Prometeo, una piedra en el camino. Sin dudar la colusión para el complot, debía ser el marco de una estructura mafiosa. La ética y la moral está negada en estos procesos. No podía ser con ingredientes contemplativos o benignos, debía ser radical. Lo sucedido en Brasil con Dilma y Lula es un referente de lo grotesco de la infamia.
En el crimen organizado, y los Golpes de Estado hay unas fuerzas oscuras que impulsan, dinamizan, direccionan los objetivos políticos y económicos de los grupos involucrados: Reunión de grupos, de personas de manera permanente para ciertos delitos; Estructura jerarquizada; Sometimiento a  las reglas premios y castigos; Capacidad para actuar de manera eficaz mediante la violencia, la amenaza y la intimidación; el sigilo es una condición y cualidad de los involucrados. Las actividades delictivas tienen fuertes repercusiones sociales. Para empezar: los periodistas asesinados en el frontera colombo-ecuatoriana y lo que vendrá, la tipología de delitos que la mafia lleva a cabo son múltiples.
El Moderno Prometeo es un delincuente. Está bajo juramento en los códigos de la mafia. Ha cumplido con lealtad lo acordado con la derecha y banca mafiosa en el despacho de su Agencia Diplomática en Suiza. La traición y la felonía a su camarada Rafael Correa, es el alfa y omega de esta tragedia nacional. A la víctima de la traición no se  puede dejarlo suelto. Hay dos caminos: la cárcel, estilo Lula; o la inmolación, estilo Eloy Alfaro. Mientras el viento no se lleve la última traza de ceniza del cuerpo incinerado, no se detendrán en  este macabro carnaval.
El Moderno Prometeo, igual que el Doctor Frankenstein fue deglutido por su propio engendro, también será combustible de la pira ardiente que el pueblo levantará para sanear esto que se llama Ecuador.
En el Ecuador no hubo, no hay un cambio de gobierno, o de régimen si alguien quiere denominar así lo que está sucediendo en el País. No. A la Nación la están destruyendo como si fuera Patria de algún enemigo. O el reducto de un Cartel de narcotraficantes. Solo a guisa de pistas en lo expuesto: Los Isaías desde Miami han demostrado su carácter mafioso desde el día que huyeron; pronto los tendremos saludando al Prometeo. Jaime Nebot en recientes tiempos, negaba con enfado cuando le preguntaban una posible candidatura a la Presidencia; hoy con socarrona sonrisa contesta “bueno… hay que esperar… ver el futuro….” Hoy está más cerca ese sueño. Porque el “maldito Correa” ya no existe más –debería ser su respuesta-. Todos los hechos políticos, económicos, sociales, de coyuntura están expuestos para que cualquier ojo avizor los descubra. La entrega de la soberanía está en camino, pronto llegará. La estructura jurídico-político, debe tener rasgos de una comunidad mafiosa desde los gestores del poder, con actores mafiosos: el Estado de derecho tiene por el momento, tres poderes jurídicos-constitucionales: el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, La Asamblea Nacional, y la Corte Constitucional. Tres escenarios con una multitud de actores patriotas, cada cual dice defender con más ahínco los intereses populares. Marionetas de los carteles. Eso son.
¿Alguien lo cree? ¡He ahí, la estructura mafiosa que El Moderno Prometeo ofreció a sus nuevos aliados! Son verdaderos carteles que desprecian la vida, a la sociedad, corrompen la conciencia ciudadana, sus herramientas para el logro de sus objetivos son: la traición, la felonía y cuando las circunstancias lo requieran con sangre irán tapizando el destino de la Nación.

25 abril 2018

SEGURIDAD vs. INSEGURIDAD


Arq. Vicente Vargas Ludeña
Mientras más globales son las relaciones e interdependencias de las naciones, de las sociedades, la economía, la cultura; la seguridad como carencia de riesgos, amenazas o miedos se vuelve más frágil, más débil. La seguridad ciudadana es la acción integrada que se desarrolla en colaboración con la ciudadanía con el fin de armonizar la convivencia pacífica y ordenada en un determinado territorio.
La inseguridad es lo contrario. Más, es una acción que no se ha producido por espasmos de la naturaleza ingobernable. Como diría Marx: “La naturaleza no produce por una parte poseedores de dinero o mercancías y por otra, personas que simplemente poseen su propia fuerza de trabajo”. La inseguridad es el resultado de fuertes contradicciones en el seno de las fuerzas productivas. La dicotomía los buenos y los malos, no es resultado del destino de los dioses.
En el momento histórico que transcurren nuestras vidas –la seguridad sólo está garantizada para las corporaciones de SEGUROS- pende una amenaza de exterminio genocida encabezada por el imperio. Lo viene ejecutando en varias regiones del planeta –recordar Vietnam, Corea del Norte, los Balcanes, Libia, Irak, Afganistán, en este momento en Siria-. Mañana  lo hará sin escrúpulo alguno, donde haya una “amenaza inusual y extraordinaria contra la seguridad de los Estados Unidos”. Venezuela tiene esa sentencia condenatoria, deberá pagarla con la sangre de sus hijos. Es decir, la existencia de la inseguridad masiva y global pende de nuestras cabezas.
Pero el terror y sangre que derraman las víctimas de las agresiones militares; se revierten en sus mismos linderos. La inseguridad es la diaria angustia de los ciudadanos estadounidenses. Si cada individuo porta un arma por “seguridad”; la inseguridad potencial está en proceso. Es el País que más presos y convictos tiene en el mundo, proporcionalmente. La víctima que no tiene escapatoria del destino fatal: es el negro. Es víctima y victimario en ese infierno de violencia que  atávicamente ha vivido. Por mucho que  al quitarle las cadenas de la esclavitud, lo esclavizaron con esa droga de ignotos e infames relatos: la Biblia.
Así mismo, el imperio y su condición de  imprescindible ético global, viene aplicando en América Latina sus narrativas desestabilizadoras: políticas y económicas. Las tensiones que provoca no son de índole limítrofe territorial; a pesar de la existencia de algunos contenciosos en la región. No son esas las razones, que en el pasado eran causa de inútiles desangres.  Hoy las causas de las amenazas, son el desprendimiento del yugo imperial de algunas progresistas y soberanas Naciones.
Otra de la razones de la inseguridad son el narcotráfico y su fabulosa rentabilidad. Siempre que el dinero media las relaciones, sobresale la Nación del destino manifiesto –Estados Unidos- patrocinadora de semejantes negocios y proterva degradación. Que sean felices y abandonen pronto este terreno mundo. Y Claro, toda esta narrativa apocalíptica llamada inseguridad, llega hasta nuestras goteras. Nos salpica: sangre, miedo, angustia y fatalidad. Oportunidad para laboriosos empresarios y banqueros, trabajo a destajo de mulas, peones, capos, armamentos y consumidores. Un sinfín de actividades colaterales que corrompen a la sociedad sin diferenciación de clase.
En el gobierno de un personaje impresentable y precaria inteligencia que posa sus asentaderas en Carondelet, decidió enfrentar al crimen organizado, y garantizar a sus ciudadanos “seguridad” integral. Él y su equipo, huérfanos unos donde el destino los había tirado, corruptos otros, les robaron los “huevos al águila”. Los narcos no reclaman las rutas para el transporte de la droga; ni libertad para sus industrias. Reclaman el dinero contante y sonante que desaparecieron en las manos de unos uniformados. Resulta ridículo que esas prácticas de la producción, transporte y comercialización de la droga realizada por décadas, auspiciada y promovida por los poderes colombianos; un esperpento, desde una silla de ruedas pretenda volcar la inseguridad ciudadana en seguridad territorial. Es de humor negro, y a veces infantil, su revestimiento de Júpiter Tonante, amenazando al Guacho y toda su cofradía. El colofón de este párrafo, no abandona la ridícula descripción anterior. El esperpento convoca a un grupo de militares generales, verdaderos carcamales, para que le abastezcan de ideas al remedo de gobierno, presa de su propio laberinto que ha creado. La figura más señera: el General Paco Moncayo, anciano y golpista hoy, guerrero de mil “batallas” ayer. Nunca hubieron batallas: fueron escaramuzas con otras fuerzas armadas peruanas  corruptas. Las fuerzas armadas de Colombia en 60 años no han podido derrotar al crimen, a los guerrilleros y a ningún grupo fuera de la ley ni con el amparo de las bases militares yanquis. ¿Cómo pueden unos Generalitos ecuatorianos enfrentarse a una historia de crimen contagiada desde el País vecino, claramente establecido como Estado fallido? Nuestros militares deben empeñarse en destrezas de juegos de Nintendo; en guerras virtuales de internet. El Pueblo esquilmado, es el que paga con su miseria material los pujos bélicos de nuestros Generales.
El relato siguiente puede ser un baremo de que el País ha vivido con una variable inseguridad. En Guayaquil los asaltos a los vehículos livianos se cebaron en los pasos a desnivel. Muchos personajes fueron víctimas. El inefable alcalde Nebot, administrador también de la seguridad de la ciudad; invitó a lo más granado del tema continental. El ex alcalde de New York, R.Giuliani fue uno de ellos, testigo del 9/11. La solución: construir unos balcones metálicos en la cota más alta de los Pasos, sitio de los atracos y aposentar un guardia en ese lugar. Conclusión: nunca más, se repitieron los asaltos en esos lugares. Ahí siguen los balcones como testigos ferrosos de la estupidez humana. Porque los ladrones y asaltantes –más inteligentes-  buscaron nuevos puertos donde atracar.

21 abril 2018

UMBRALES DE LA TRAGEDIA


Arq. Vicente Vargas Ludeña
Nietzsche en su delirante búsqueda de la razón suprema que explique los fundamentos de la existencia y sus meandros, se traslada a la clásica mitología griega para trazar los ejes de las conmociones humanas. La desmesura de las acciones colectivas que pueden ir desde la soledad, la tristeza y demás emociones y sentimientos, a la explosión de sus sueños: la tragedia griega, hitos del pensamiento literario. Fundamentos de la condición humana. La voluntad de poder: lo apolíneo, del dios Apolo modelo estético del mundo y las cosas, movida por la perfección y lucha de la exquisita interpretación de la realidad que le permite al individuo el triunfo  sobre lo plebeyo. Lo dionisíaco –dios del vino y la embriaguez- Dionisio, representación de la desmesura, lo brutalmente orgiástico, del placer sin límites, de la estupidez vehicular de lo funesto por venir. Esta representación de los Dioses y la alianza de ellos conducen a la tragedia.
Puede parecer muy refundida la introducción para una interpretación de la realidad vigente en el Ecuador de nuestras angustias. Pero esas cuitas que un personaje poliédrico nos gobierna, inició sus acciones de malos augurios, abriendo las puertas del infierno –ya lo he reseñado a este acto-; al cancerbero que elegimos para que proteja, cuide y vigile sin  tregua la entrada de titanes infernales que han estado a la caza de los campos y poderes que perdieron poco tiempo atrás, son de dimensiones orgiásticas –No confundir con perversiones o vicios pasionales, aunque puede conjugarse-.
El gobierno actual está rodeado por  gran parte de los actores que constelaron el firmamento de la gestión gubernamental de Rafael Correa. Es larga la lista para nombrarlos aquí, pero la población los ubica con bastante precisión. Correa tuvo la cualidad de convertirse en astro que gravitaba alrededor de su poder que había concebido. Era una máquina con energía propia. Con aciertos y defectos. Movía los engranajes del poder de extremo a extremo de la geografía nacional. Se escuchaban, también, ecos de su capacidad por los confines de las naciones. -Advierto que no es un panegírico; es, lo que luego demostraré-. Cada colaborador se contagiaba de esa energía y aportaba con el brillo que su líder espejaba –apolíneo- en cada uno; convirtiéndolos en señeras figuras. A algunos molestara, pero fueron diez años de fulgurantes talentos en titánicas tareas. Los odiadores exhibirán  la bandera de parcelas de corrupción: me sumo a ellos. Eso no demerita lo afirmado antes.
Hoy, los emigrantes a la tienda del poliédrico Santón de la moral, cuyas variables son la traición, la felonía, la falacia, mediocridad, dudosa capacidad cognitiva. Y más bien posee un prontuario arribista, oportunista y tránsfuga. Esos talentos, ahora desenmascarados, que brillaban con reflejos ajenos se apagaron. Caminan con un candil en la mano. Con él, buscan al líder que no existe, al mandatario, cuyas pasiones y patologías pasadas lo guían; y están al servicio de protervos intereses. Todos al presente, son una sombría y oscura penumbra. Deambulan por los laberintos que Lenin Moreno, la derecha cavernaria y la Embajada de los Estados Unidos les trazó. Son funcionarios que algunas responsabilidades les asignaron; pero son como tenderos en un mercadillo. Al no existir liderazgo, faro-guía, cada cual procura el oscuro recinto. No puedo asegurar, si es por el estigma que ya se marcaron en la frente, o por el desconcierto y perplejidad ante la nada.
Los sucesos en la frontera con Colombia son elocuentes. Montan una marcha por razones desconocidas –dijeron por la paz-. El Ecuador no está en guerra con nadie, tampoco amenazado. Son los fantasmas de una podredumbre moral, sumado a la incapacidad intelectual con los cuales están montando una orgía dionisiaca, enfrentado a un pasado de voluntades de poder apolíneos: la tragedia la tenemos en las goteras de la Nación. Revisad la lista de las víctimas de la tragedia griega.
Lenin Moreno,  eres una víctima de tu propio destino fatal. Tu tragedia no es igual –aunque la traición corre por tus venas- a la taras de Quasimodo o a las de Efialtes. Vete de ahí donde equivocadamente te sentamos. A lo mejor vives unos días más, antes de los que, el reloj de la puertas que abriste se agote, y termines devorado por tus mismos aliados.

17 abril 2018

DESDE LA CONMISERACIÓN


Arq. Vicente Vargas Ludeña
Nada agradable resulta percibir, hablar, sentir; peor aún vivir la condición humana desde las más bajas abyecciones. En el submundo moral es cotidiano, y aunque a veces ofenda la sensibilidad de las personas tiene el carácter de permanente en la sociedad, la cual se vuelve inmune, impermeable a la degradación del ser.
Pero cuando esa condición humana de bajos instintos, de vida canallesca viene desde los poderes sean estos cualquiera, pero más totalizador, si lo es desde lo político, porque conmueve desde los cimientos a la sociedad,  oscurece el horizonte, trunca las esperanzas, contagia el desdén a la virtud, al orden; la cultura y la honradez son valores de los tontos.
Ya casi un año que el poder gubernamental cayó en manos de un enigma. Un personaje de las mil caras, con una cohorte del mismo talante. Venidos todos de una gestión política polémica, pero no insustancial ni indiferente. Valorada dentro y fuera del País. Condición y factor de su elección ganadora en las urnas para gobernar un periodo de cuatro años.
El teatro enmascara la realidad con categorías que el espectador llega a confundir con facilidad las contradicciones de la cotidianidad: la noche con el día; al bueno y al malo; la riqueza y la pobreza y más. El protagonista de la obra abandona su “yo” con plenitud, y se apodera del trágico drama existencial que el papel le asigna en las tablas. La vida real que a veces nos toca vivir nos enfrenta con fenómenos de despreciables tragedias o desdichas. Lenin Moreno es el resultado de ese juego de la vida y del  político que un día los actores, en una decisión trascendental, lo ubicaron en el ajedrezado tablero como ficha de alto valor.
Frente a la incertidumbre de un triunfo, los pensadores tanque que estaban detrás del proyecto político, ya habían designado a Rafael Correa como cabeza de la papeleta electoral. Se requería completar la fórmula con efectos de impacto mercadotécnico. El mundo indígena no era confiable después del intento con el Doctor Macas. Apareció en la mente de uno de los conmilitones, una figura estrafalaria. Se parte de una lógica de alto impacto, en un medio de personas  casi uniformes, como lo es la población en general. Podría ser una innovación. El sujeto ideal que buscaban, estaba en el álbum de Gustavo Larrea. Tenía del ideal: lleno de arribistas, oportunistas, tránsfugas de un gobierno a otro sin distingos –el actual Contralor, es de esos ases con el cual completas un póker-. De ahí sale esa figura estrafalaria que el mercado electoral podría consumir: “Lenin Moreno Garcés”. Esta figura de la foto y sus aliados rielan por todos los vericuetos del poder político en todos los gobiernos. Buscaban una ventanilla o un escritorio en el abultado estómago burocrático del Estado. Nada más.
La tragedia que un día vivió Lenin Moreno, por el mérito de un plomo que le atravesó la columna, hoy llegaba la recompensa. En el lobby político electoral mucho tienen que ver factores serios y esenciales. Otras, aquello nada es importante y trascendente. Pero es incuestionable que una persona disminuida físicamente promueve emociones y sentimientos encontrados. Pueden ir y venir esas sensaciones desde la conmiseración, hasta la condena. Además, muchos con limitaciones físicas suelen despreciar con desdén al entorno, en una fallida búsqueda de retaliación por su tragedia. No sentirse como los demás. Esa compleja parafernalia de lo público y lo privado, del pasado y el presente; transmitía Lenin Moreno desde su postración en una silla de ruedas. Todo aquello se estructuraba en una semiótica de difícil decodificación; para un público políticamente pacato.
El sistema sintáctico semántico que había construido el personajillo desde su teatrillo, conducía –en un País de pobreza generalizada- a la conmiseración, al  lamento. A la esperanza y también al optimismo –“pobrecito”, “parece u buen hombre”-. Para contrarrestar esas compasiones, rebozaba serenidad, optimismo, recato, bondad, solidario. Más aún cuando se convirtió en el mismo Jesús levantando Lazaros de sus postraciones. La madre Teresa de Calcuta era su par; a pesar que, igualmente, tuvo algunos affaires cuando se marchó de este mundo. El hombre de la conmiseración repite un discurso que tiene el timbre de sus sesiones en los cenáculos que tratan sus propias vivencias dramáticas que les ha tocado sentirlas y vivirlas para siempre; narrativas de auto estima, de superación y búsqueda del éxito. Porque el éxito es el mejor de los éxitos. Ese es el bagaje, el acervo que trae en su carpeta para completar la fórmula electoral.
Lo que viene después, cuando está en la máxima magistratura: él y su combo resultan la peor expresión de la ética y la moral. La conmiseración tiene doble vía: su limitada capacidad física –podemos agregar- la intelectual; y la carencia de ninguna virtud para ejercer la dignidad que significa la Presidencia de República. El carácter traidor y felón es intransferible en la vida de Moreno. Es patológico su odio al pasado, aunque este le haya dado alguna satisfacción –diez años de disfrute de los placeres del poder no es rutina global, sino de pocos en este mundo. Y él desde las catacumbas de sus patologías y complejos que los vivió; acumuló como las termitas promontorios como su hábitat, mezclando restos de madera del bosque y sus propias babas. Así Lenin Moreno, en secreto y en silencio acumuló: odios y venganzas. Construyendo obras teatrales que  en su desdichada etapa de hombre baldado disfrutaba en su intimidad una doble vida para castigar a un País y “a los que les había cogido odio” que no hicieron otra cosa que elegirlo; porque la conmiseración, se volvió esperanza. Pero para el no. La destrucción del otro, de los otros está su placer y su finalidad. Lenin Moreno es la personificación de un medio hombre: físico y mental. Debe tener una precaria salud, de la moral ya hablamos. Sospecho como fatalidad, que su sino en este perro mundo está a la vuelta de la esquina. Lenin,no sacrifiques a este pueblo, que tú mismo lo has reconocido: está compuesto de personas buenas y pacíficas.
El País debe reflexionar, que con un individuo de ese talante solo nos espera el caos, la anarquía, la inseguridad, la perplejidad –que ya la estamos palpando-. La fatal oportunidad de la derecha de retomar el poder perdido hace diez años. Moreno se inscribe en la lista de oro de: Gutiérrez, Palacio, Bucaram, Alarcón, Noboa; esperpentos que deben estar en los basureros.
 LENIN MORENO RINDE UN POSTRER HOMENAJE A LO QUE INTERPRETAS POR PATRIA: RENUNCIA.

10 marzo 2018

SINO TRÁGICO


Arq. Vicente Vargas Ludeña
La clarinada de esta tragedia política que nos acecha desde el 24 de Mayo del año pasado, tiene el más refinado espíritu de la desdicha humana descrita por Sófocles y demás hombres de esa estirpe griega, atormentados por el destino de la sociedad. Hoy, aquí no has llegado esa sombra que esporádicamente cubre la vida de los pueblos. En la cumbre del poder apareció una figura, que con su bonhomía, encubre su desgarbado y esperpéntico espíritu: traidor, felón, mediocre, oportunista, arribista: como los hay por montones en los caminos de la vida.
En la línea del tiempo, encadenados sucesos van dibujando un País que nadie lo había imaginado. El anuncio del cambio de estilo en el manejo del poder, metió todas sus patologías, frustraciones HEREDADAS; y abrió las puertas del infierno. Su plan lo conocía, y hasta lo había ensayado: apostrofando los diez años perdidos y carcomidos por la corrupción. Con esas letanías hasta los más rabiosos enfermos los atrajo a sus cotos de odio para formar la minga necesaria, contra un enemigo, que él y la derecha habían cultivado a: Rafael Correa. Claro está, sus estrategias y tácticas como militares, fueron diseñadas en algún cuarto con los, también oscuros personajes, sin descartar la Embajada de Estados Unidos.
Soltó los demonios del infierno; basta observar como la escoria política ensucia el civismo y a la ciudadanía. La esperanza reconocida por la mayoría y admirada en el exterior, que había empezado a surgir, volvió al incierto pasado.
Los réprobos por la corrupción aparecieron por todas partes; y se volvieron lázaros contagiosos; y esa práctica y ese concepto era la nueva neolengua; era una pandemia de la cual nadie podíamos escapar. Es el virus mortal descubierto y destructor, ahora. Los medios de comunicación se alimentaban solamente de ese cáncer. Nada era importante, necesario; nadie conocía la ética ni la moral; no había existido nunca en nuestra sociedad.
La traición, la felonía se convirtieron en valores en el nuevo establishment. Estás conmigo, eres de los buenos. Los otros, los de allá. -Correa- perteneces al pasado perdido y podrido
Encarcelar al Binomio, es dar circo romano a la plebe, placer a la oligarquía; allanar los caminos que se andarán después. La designación de su reemplazo nada importante, es; lo demuestra la sílfide que le tocó esa suerte, maldición o desengaño. La derecha saborea ese manjar. Hoy  se asumen como alguaciles del bien público. Un par de mangantes –Villavicencio y Montúfar- se atribuyen el valor del hombre de la triste figura Don Quijote de la Mancha, gendarmes perseguidores de Rafael Correa. Argumentos y figuras con ribetes literarios, se vuelven realidad en este cataclismo construido por un hombre que da lástima; inmovilizado en una silla metálica con ruedas. De capacidades intelectuales similares, estacionadas en un mueble, inmovilizadas para la creatividad, peor para el ejercicio del poder político.
En una mega confabulación, la pléyade de  traidores y oportunistas crearon, según ellos, una obra maestra, su propio Frankenstein: La Consulta Popular. Una verdadera apoteosis de la inteligencia y el patriotismo. Mañana serán devorados por aquella obra de fina relojería política. Como ya están sintiendo los  flagelos de su torpe traición.
Otra tarea en su macabro plan, está organizar un gavilla de malandros y gamberros con funciones específicas: realizar el trabajo sucio con refinadas destrezas de asaltantes de caminos. Plebeyos de bajos fondos, aunque vivan en barrios exclusivos y despilfarren sus caudales robados  a su paso por lo que administraron públicamente. Darle el carácter de mafia de cualquier escuela siciliana, neoyorkina, japonesa etc. Eso sí, debe tener largos brazos para enlazar los más grandes y complejos proyectos. Políticos, económicos y financieros; como lo sabe hacer el Banquero; o el Alcalde vitalicio de Guayaquil –Matraca-. Al fin y al cabo, se han envejecido en esas prácticas.
En la línea del tiempo, también se debe tener presente, que la congregación de políticos y gestores del nuevo Ecuador, son una manga de traidores y delincuentes. El puñal lo cargan en el puño de la camisa. El retorno de José Serrano desde la Presidencia de Asamblea  a los círculos del infierno, de donde salió, fue el resultado del juego de traidores; de una compleja estructura que no saben a dónde dirigen sus intereses, a quien se someten, que lo que realizan son actos y gestiones de poder mafioso. Recursos de poder para vengarse, enriquecerse. En fin, nadie conoce aún, el camino que conduce al filo del acantilado, por el cual nos precipitaremos, sin posibilidad al retorno.
La masa de cogobernantes que procuran su propio final feliz para sus existencias, terminarán como los felones que van cayendo uno a uno. Podría que sea en montón, cuando el pueblo se harte de delincuentes que nos traicionaron. Que el fuego purificador sea luego el que nos devuelva el derecho a la paz, la dignidad y a la esperanza de una vida, que la miremos.